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Autocaravaneros Viajeros

Aventuras y desventuras de unos viajeros en autocaravana

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Costa Nova en autocaravana

Portugal centro en Autocaravana, de las olas gigantes de Nazaré a la Venecia portuguesa

12/06/2026 //  by autocaravanerosviajeros//  Deja un comentario

Este año 2026 se nos habían alineado los astros y pudimos juntar las fiestas de San Prudencio en Álava y el 1 de mayo, por lo que teníamos una semanita para disfrutar de una escapada con nuestra autocaravana. Ya llevaba años soñando con conocer Nazaré y sus olas gigantes, como buen surfista que era, así que como Portugal nos era desconocido todavía, nos decantamos por poner rumbo a aquella zona.

Pero Portugal es mucho más que Nazaré. A lo largo de esta ruta descubrimos lugares cargados de historia, paisajes moldeados por siglos de viento y sal, y pueblos donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Cada parada nos regaló una nueva historia, cada carretera nos acercó a un nuevo descubrimiento y cada amanecer junto al océano nos recordó por qué viajar en autocaravana es una forma única de conocer el mundo.

Esta es la crónica de un viaje inolvidable por la costa portuguesa. Un recorrido de kilómetros, emociones y paisajes que quedarán grabados para siempre en nuestra memoria.

Aquí tenéis el vídeo de nuestra escapada al centro de Portugal en autocaravana:

26 de abril: Álava – Almeida (505kms)

Teníamos autocaravana cargada y lista para partir desde el día anterior, así que nos planteamos levantarnos tranquilos e iniciar viaje, pero nuestras perruquis pensaron algo diferente y nos espabilaron en cuanto salió el sol.

El viaje desde nuestra casa hasta el destino más lejano, Nazaret, es de 750km, así que decidimos hacerlo en dos partes, siendo Almeida nuestra primera parada justo al cruzar la frontera con Portugal.

Cargamos las cosas de última hora, metimos las coordenadas en el recién adquirido Pioneer A240DAB (sí, hemos actualizado el sistema de audio de la autocaravana) y nos pusimos en marcha.

La verdad es que poco atravesamos España, pero acostumbrados a los sablazos de las autopistas francesas, fue un placer meter los 500 kilómetros por autovías y sin peajes. De esta manera duele un poquito menos el elevado precio del gasoil en estos tiempos inciertos.

Almeida en autocaravana
Una de las entradas por las murallas de Almeida

Con poco tráfico y sin ningún percance llegamos a nuestro destino a las 15:30, pero cual fue nuestra sorpresa al enterarnos que ¡habíamos ganado una hora! Somos un tanto panolis y no nos habíamos dado cuenta que en Portugal tienen el mismo uso horario que en Canarias, 1 hora menos.

Bueno, anécdotas a parte, aparcamos en el Área Gratuita de Almeida (40.7289275, -6.9015226), nos enchufamos al poste de luz también gratuito que hay junto a cada plaza y después de comer, bajo un cielo que amenazaba tormenta, salimos a visitar el pueblo.

Se trata de una villa amurallada con forma de estrella de doce puntas, igual que las que vimos en nuestro viaje a Países Bajos.

Almeida, de origen medieval, fue diseñada para vigilar la frontera y resistir invasiones.

Apurando el tiempo que la meteorología nos estaba regalando, paseamos por las murallas, callejeamos por su caso histórico y entendimos por qué es uno de los destinos imprescindibles a visitar en el país vecino.

Justo cuando estábamos visitando el último mirador, los truenos dieron paso a la lluvia así que nos retiramos a la autocaravana para descansar lo que restaba de tarde.

A partir de ahí, poco más; cenar y a la piltra, ya que todavía quedaban 3 horas hasta Nazaré.

27 de abril: Almeida – Nazaré  (294,7kms)

Como estábamos cansados nos permitimos el lujo de poner el despertardor a las 07:30, pero nuestras perrillas no saben de cambios de hora, únicamente de ritmo biológico, así que para las 06:50 ya estábamos todos danzando.

Desayunamos, recogimos y pusimos rumbo a lo que sería nuestro segundo destino en Portugal y principal motivo de este viaje, la capital mundial de las olas gigantes: Nazaré.

De las tres horas de conducción que teníamos por delante, una pequeña parte la hicimos por una autovía regulera, pero el segundo tercio lo hicimos por nacionales y madre mía, había oído hablar de que las carreteras de Portugal no eran para echar cohetes, pero no me imaginaba que estuvieran así: estrechas, baches y tramos con parte del carril sin asfalto. Eso sí, todas estas cosas únicamente nos debían preocupar a nosotros, ya que el resto de conductores iban a buena velocidad. Por suerte enganchamos un último tramo de autopista por lo que relajamos la tensión.

Respecto a las autopistas, en Portugal hay dos tipos, las que tienen cabina de pago y puedes pagar con tarjeta o efectivo y las electrónicas que tienen una cámara que lee la matrícula y la registra. Si no estás en el sistema, te llegará una multa. ¿Cómo puedes estar en el sistema? Dos maneras, Tollcard, es una tarjeta prepago que compras con distintos importes y asocias a ella la matrícula. La segunda, más fácil y la que escogimos nosotros, Easytoll. Entras en la web de las Autopistas de Portugal (https://www.pttolls.com/es#easytoll), rellenas el formulario donde dice «Adherirse» que tiene un coste de 1€, rellenas los datos, la matrícula, tarjeta de crédito y de esta manera ya estás registrado por lo que puedes pasar por el carril rápido marcado con la señal «Reservada a aderentes», sin tener que parar en el peaje. También existen arcos llenos de cámaras por la autopista que registran igualmente la matrícula.

Nazaré en autocaravana
Desde los miradores del pueblo viejo de Nazaré

Una vez en Nazaré, aparcamos en el parking de la zona deportiva (39.6085043, -9.0638404), ya que está relativamente cerca del faro y es una zona amplia y tranquila.

Nos acomodamos bajo la sombra de uno de los escasos árboles, comimos y subimos la cuesta que llega al antiguo pueblo de Nazaré, en lo alto del acantilado.

Recorrimos el paseo que hay junto al acantilado mientras nos acercábamos al lugar que nos había llevado hasta allí, el famoso faro de Nazaré, desde el cual se puede ver a los surfistas extremos tratando de cabalgar olas de 30 metros de altura. Un rincón donde la tierra parece terminar de forma abrupta frente a un mar indomable. Aquí nacen algunas de las olas más grandes del planeta, auténticas montañas de agua que han convertido esta pequeña localidad pesquera en un santuario para los amantes de la aventura. Pero ocurrió algo con lo que no contábamos y no es que no hubiera olas, sino que entró una bruma tan densa que no se veía a un metro de distancia.

Madera y Musgo Madera y Musgo

Entraba tan cerrada y se movía tan rápido que parecía humo, por lo que las vistas de la Playa del Norte eran nulas. Un tanto decepcionados volvimos a la plaza principal de la iglesia y nos sentamos en bancos de piedra que hay junto al muro del acantilado, pensando que hacer.

Al final fuimos a la churrería, cogimos una docena de churros con azúcar y canela, nos sentamos frente a la iglesia y nos los comimos mientras contemplábamos a la gente ir y venir (¡están buenísimos!).

Según pasaba la tarde, el cielo se iba despejado en todos los lados menos en la que nos interesaba, por lo que decidimos volver a la autocaravana y movernos hasta un descampado (39.5936288, -9.0691173) donde había cantidad de autocaravanas y campers, muy cerca de la turística playa de Nazaré y donde parecía que estaba permitido pernoctar.

Nazaré en autocaravana
Embarcaciones tradicionales en la Playa de Naré

El descampado tenía el suelo de tierra, bien nivelado y estaba lleno de autocaravanas, así que nos apostamos en el sitio que mejor nos pareció, cogimos a las perrichus y nos fuimos a hacer un poco el turista. Hay que tener cuidado al entrar porque hay un poco de cuesta y está lleno de socavones de barro que pueden hacer que dejes los bajos ahí.

Nazaré en autocaravana
Al fondo, el acantilado y el faro de Nazaré

Recorrimos el paseo, los pequeños faros, la colección de barcas pesqueras típicas que se expone en la propia playa…y al final se quedó muy buena tarde, así que cogimos una toalla, nos sentamos a la derecha de la playa, cerca del acantilado del pueblo viejo, y disfrutamos de un precioso atardecer con el sol entrando por detrás del mítico faro.

Al irse el sol, la temperatura bajó considerablemente, por lo que volvimos a la autocaravana a cenar, descansar un poco y recobrar fuerzas para intentar visitar de nuevo el faro al día siguiente.

28 de abril: Nazaré – Costa Nova (151,1kms)

Hay un pub justo al lado de la zona donde habíamos aparcado, pero al tratarse de un día entre semana y fuera de temporada, estaba cerrado, por lo que la noche fue muy tranquila.

Nos levantamos sin mucha prisa, desayunamos y después de recoger un poco todo, volvimos al parking del día anterior, junto a las pistas de atletismo para subir nuevamente al pueblo viejo y tratar de ver el famoso faro.

Se había levantado el día con mucha bruma, pero a diferencia del día anterior, permitió disfrutar del faro y la famosa Playa del Norte.

Pagué los 3€ que vale entrar al faro y, aunque no es que tenga nada del otro mundo, hubiera pagado lo que me hubieran pedido por el hecho de estar en el sitio donde el mundo del surf cambió para siempre. Irene se quedó fuera con las perrillas ya que no se admite su entrada.

Nazaré en autocaravana
Faro de Nazaré

En el inicio hay unas pocas tablas de surf de gente famosa, pero dentro en una pequeña sala, hay una exposición de tablas con las fotos de las personas más importantes que han surfeado las olas gigantes de Nazaré.

Desde la terraza superior, pese a no haber olas, pudimos observar a tres pilotos de motos de agua hacer prácticas y entrenar para cuando llegue el momento de tener que rescatar a los temerarios surfistas que se atrevan a desafiar a las olas de pesadilla de Nazaré.

Después de un buen rato, intentamos sin éxito bajar a la Playa del Norte. Además de estar el acceso restringido, está bastante mal y ante el riesgo de rompernos la crisma por el acantilado, preferimos volver a la autocaravana y acercarnos por otro acceso.

Después de callejear un poco llegamos a la recta que llega hasta la playa, pero el acceso final está cerrado en altura por lo que dejamos la autocaravana un poco más arriba, junto a la carretera (39.6132871, -9.0725281) y fuimos a pisar la misma arena que hemos visto en tantos vídeos.

Pese a no haber olas, se ve que la mar tiene una fuerza y unas corrientes bastante fuertes, por lo que nos pudimos hacer una idea de lo que se tiene que vivir ahí un día clave.

Después de un par de horas, volvimos a la autocaravana, comimos y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Costa Nova.

Un par de horas de conducción después, aparcamos en el área de autocaravanas de Costa Nova (46.6110705, -8.7524550).

No sabemos si es por estar fuera de temporada, pero la barrera estaba abierta y los servicios de aguas cerrados, pero se permitía pernoctar sin problemas. En temporada alta es de pago.

Costa Nova en autocaravana
Casas rayadas por el paseo de la ría de Aveiro

El suelo de arena y hierba está bien nivelado y las plazas está delimitadas con unos postes de madera en el suelo, aunque para nuestro gusto son bastante estrechitas, por lo que las autocaravanas quedan bastante apretadas. Por el contrario, está justo al lado del acceso a la playa y muy cerca del paseo junto a la ría de Aveiro.

Costa Nova en autocaravana
Atardecer en la preciosa y kilométrica playa de Costa Nova

El sol estaba un poco bajo, pero la temperatura era buena, así que aprovechamos para pasear junto a la ría y contemplar las famosas fachadas de rayas tan características de las casas de la zona. La mejor luz para fotografiar las casas es a la mañana que el sol les da de frente, por la tarde están en sombra.

A última hora, nos acercamos a la playa para disfrutar de un precioso atardecer.

Costa Nova en autocaravana
Pasarela de madera que recorre la playa de Costa Nova hasta Barra

Después de eso, poco más, volvimos a la autocaravana para descargar el material videográfico del día, escribir esta crónica, cenar y a descansar.

29 de abril: Costa Nova – Barra (Faro de Aveiro) – Costa Nova (0kms)

Las predicciones de tormentas que había para la noche no se cumplieron, pero sí las de que iba a ser una mañana lluviosa y muy ventosa, por lo que estuvimos en la autocaravana realizando “nuestras labores”.

Después de comer pareció estabilizarse un poco más el tiempo y, pese al viento que soplaba, salimos a conocer mejor la zona.

Costa Nova en autocaravana
Preciosa avenida con las coloristas casas rayadas

Nos dedicamos a admirar con calma las casas tan peculiares que hay en Costa Nova. Según leímos, el origen de las fachadas a rayas rojas y azules viene de la época en la que los almacenes se decoraban con rayas horizontales de colores. Poco a poco, la práctica pesquera fue perdiendo fuelle y se empezaron a comprar dichos almacenes para convertirlos en segundas viviendas veraniegas, las cuales se empezaron a decorar con rayas de colores, pero verticales. Así se diferenciaban de los almacenes.

Paseando llegamos hasta el famoso Faro de Aveiro, que con sus 30 metros de altitud, es el más alto de Portugal y el segundo más alto de Europa.

En ese momento el viento se intensificó bastante e incluso nos llegaron a caer algunas gotas, por lo que decidimos ir volviendo a la autocaravana, ya que teníamos cerca de 50 minutos andando y pocos sitios para resguardarnos.

Costa Nova en autocaravana
Paseando por las pasarelas de madera puedes ver las casas rayadas por detrás

La vuelta la hicimos por las pasarelas de madera que se extienden por todo el litoral y así proteger las dunas de la erosión del turismo masivo que parece tener esta zona.

El viento nos siguió castigando todo el paseo, pero pese a ello, disfrutamos de la melancolía que transmite un mar con el fondo cubierto por nubes negras y con un sol luchando por sacar sus brazos entre ellas.

A eso de las 19:00 llegamos a la autocaravana, donde decidimos resguardarnos, descansar y recobrar algo de calor, porque muy bonito, pero llegamos con el moco colgando.

30 de abril: Costa Nova – Aveiro – Costa Nova (40km)

El tiempo esa mañana fue un poco más amable que la tarde-noche anterior, digamos que estaba nublado, con algo de resol y el viento más calmado.

Desayunamos, recogimos y pusimos rumbo a Aveiro o como la promocionan turísticamente por aquí: La Venecia Portuguesa.

Después de haber viajado tanto, nos hace gracia visitar los lugares que tratan de compararse con Venecia como reclamo turístico y Aveiro, no iba a ser menos.

Primeramente, paramos a cargar y descargar aguas en un poste servicio que hay en una gasolinera Intermarché (40.6268143, -8.7223781) que se encontraba relativamente cerca de Costa Nova y nos pillaba de paso en el trayecto. El coste es de 2€/10min de agua, pero debes tener en cuenta dos cosas:

  • Debe ser una moneda de 2€ (no valen 2 monedas de 1€)
  • Nada más meter la moneda debes pulsar los botones identificados con los números 1 y 2 a la vez, lo demás no funciona.
Aveiro en autocaravana
Moliceiros y fachadas Art Decó de Aveiro

Nosotros nos sabíamos lo de la moneda de 2€ pero tardamos un minuto aproximadamente en accionar el botón 1 y la máquina ya no funcionó.

Me acerqué a la cabina de cobro, donde una chica muy amable y con cara de resignación, como pensando: ay, estos guiris, no se enteran, se acercó con una moneda de 2€ y me accionó ella la máquina. Confió en que yo había metido previamente otra moneda… ¡Eso es confianza!

Llenar tanque y botellas nos costó una segunda moneda, ya que no nos dio tiempo con la primera. Luego fuimos a llenar combustible, pero las matrículas extranjeras debíamos abonar el importe previamente. Al no saber cuanto íbamos a echar y todavía tener medio depósito, decidimos dejarlo para otro momento en el cual pagásemos por lo que necesitáramos echar.

Que le den a Murphy Que le den a Murphy

En unos pocos kilómetros más llegamos al parking recomendado en Parking4night para dejar la autocaravana y visitar la ciudad (40.6438085, -8.65591400).

Se trata de un parking de asfalto, nivelado y compartido con autobuses y coches. Cada uno tiene su espacio, pero cuando se quedan sin sitio, hay coches que aparcan en el espacio reservado para las autocaravanas.

La verdad es que es un buen sitio, ya que llegas al meollo en muy poco tiempo. El paseo va junto al canal por el cual navegan barcazas a motor, simulando enormes góndolas, llamadas Moliceiros, principal atractivo de Aveiro.

Aveiro en autocaravana
Entrando en la zona vieja de Aveiro

Haciendo un poco de historia, Aveiro nació como un pequeño puerto romano, ligado a la pesca y la extracción de sal, de hecho, a día de hoy hay unas enormes salinas activas. Durante la Edad Media, creció bastante gracias al comercio marítimo, pero en el S.XVI hubo una tormenta tan grande que cerró el acceso de Aveiro al mar, lo que provocó una decadencia económica.

En el S.XIX se abrió el canal de la Ría de Aveiro, lo que ayudó al resurgir de la ciudad.

Una vez llegamos al centro neurálgico, disfrutamos de las panorámicas que ofrecen las enormes barcas de colores, cargadas de turistas remontar los canales que rodean y cortan la ciudad. El precio es de 15€/adulto y 8€/menor.

Nos quedamos anonadados con las fachadas tan peculiares estilo Art Decó de las casas que rodean esa zona central, especialmente la del museo de Art Nova, reflejo del pasado burgués de la ciudad.

Paseamos por el barrio de Beira-Mar, corazón histórico, con casas tradicionales, prácticamente invisibles con los toldos y carteles de los numerosos restaurantes y locales, pero con un gran ambiente turístico.

Después de patearnos bien todas las calles, volvimos a la autocaravana a comer. Con las fuerzas repuestas, salimos a pasear en la dirección opuesta a la ciudad y así visitar las salinas.

Aveiro en autocaravana
Salinas de Aveiro

Hicimos el paseo que hay entre la ría y los humedales hasta llegar a la zona industrial con lo que dimos por terminada nuestra visita a esta peculiar réplica de la Venecia italiana.

A la vuelta paramos en Barra para ver de primera mano otro área parking de autocaravanas (40.6438039, -8.7385156) de la zona.

Se trata de un aparcamiento largo y con cantidad de espacios para autocaravanas, junto al canal por donde acceden los barcos pesqueros al puerto. El suelo es de baldosa, bien nivelado pero los sitios son justos para aparcar. De hecho, si aparcan tres autocaravanas seguidas dentro de las rayas, la del medio no abre las puertas.

Puede ser una buena opción para visitar el faro o Barra, pero como sitio para descansar y pernoctar no nos agradó así que, vista la zona, decidimos pasar nuestra última noche por la zona en el área de Costa Nova, ya que es mucho más playera y menos urbanita.

Cuando llegamos no había demasiados sitios y vimos mucha matrícula española, lo que nos recordó que el puente del 1 de mayo, ya estaba cerca.

Que le den a Murphy Que le den a Murphy

Por suerte aparcamos y salimos a disfrutar de un agradable y tranquilo paseo junto a la ría de Aveiro.

Bien entrada la tarde, volvimos a la autocaravana y poco más que contar sobre ese día, salvo que vinieron varias autocaravanas y se tuvieron que ir por no haber sitio en el área. También vimos autocaravanas y campers en el parking de la playa que parece permitido fuera de temporada pero prohibido en temporada alta. Esto es algo con lo que ya vamos contando cuando hacer turismo cerca de la costa, prohibiciones, prohibiciones, prohibiciones…

01 de mayo: Costa Nova – Praia do Sao Jacinto – Castelo Rodrigo (322,7kms)

Pusimos el despertador a las 8:00 para no madrugar demasiado pero tampoco remolonear en exceso, ya que era viernes 01 de mayo y, además de en España, en Portugal también es festivo nacional, así que nos levantamos, espabilamos rápido y pusimos rumbo a nuestro penúltimo destino en el país vecino, la reserva natural de las dunas Sao Jacinto.

Se encuentra al final de una península, justo paralela al pueblo de Barra, por lo que hay dos maneras de llegar: en ferry o dando un buen rodeo.

Dunas de Sao Jacinto en autocaravana
Reserva natural de las Dunas de Sao Jacinto

No nos apetecía andar con el trajín que supone coger un ferry, así que bordeamos todo hasta llegar al parking de la Praia do Sao Jacinto (40.6687033, -8.7425597).

Pese a ser festivo y hacer buen día, no había mucha gente ni en el parking ni en la playa, algo que ya habíamos leído, que no es un sitio muy concurrido.

Se trata de una enorme playa de arena, protegida y reserva de aves, lo que lo hace un sitio menos turístico y da mayor sensación de playa salvaje.

Primeramente, fuimos paseando hacia la derecha de la playa hasta encontrarnos con un cartel que advertía de que a partir de ahí era zona de protección de aves y el paso estaba prohibido, así que dimos la vuelta y llegamos hasta el espigón del final y desde el cual se ve el faro de Aveiro.

La mar estaba más alterada que días anteriores, saltando por el espigón y lanzando contra la playa olas bastante enfurecidas, lo que hizo más bonito si cabe la experiencia de pasear prácticamente en solitario por esa reserva natural.

Dunas de Sao Jacinto en autocaravana
Playa salvaje de arena fina de la Playa de Sao Jacinto, al fondo, el faro de Aveiro

En el espigón había decenas de personas pescando y otras tantas barquichuelas alrededor, lo que deja clara la afición que hay por allí.

Volvimos a la autocaravana un tanto cansados, ya que es un paseo considerable, comimos y pusimos rumbo a lo que sería, esta vez sí, nuestro último destino en Portugal: Castelo Rodrigo.

Algo más de 200 kilómetros después, pasamos por Almeida, el primer pueblo que visitamos de Portugal y seguimos otros 20 kilómetros más hasta llegar al bonito pueblo de Castelo Rodrigo.

Se encuentra encaramado en un alto, así que tocó subir con la autocaravana hasta el Área Servicios gratuita (40.8754529, -6.9633556) que se encuentra en un parking abalconado a los pies de la ciudadela.

Pese a ser casi las 21:00 todavía quedaban algunos sitios libres, así que buscamos el que nos pareció más tranquilo, pusimos los calzos para compensar el ligero desnivel que hay hacia abajo y nos enchufamos a la luz gratuita que ofrece el área. La carga y descarga, al igual que en Almeida, también son gratuitas.

Lugar pintoresco, vistas abalconadas, servicios gratuitos…más, no se puede pedir.

Estábamos un tanto cansados y las horas no invitaban mucho a salir, así que dejaríamos la visita de la ciudadela para el día siguiente.

02 de mayo: Castelo Rodrigo – Álava (521km)

La última noche de esta escapada por Portugal también fue muy tranquila. Nos levantamos debido a la intensidad de la luz que entraba por las rendijas de la autocaravana, lo cual siempre es más agradable y natural que el terrible pitido del despertador.

Castelo Rodrigo en autocaravana
Preciosas calles empedradas que llevan al castillo de Castelo Rodrigo

Sin prisa pero sin demora, desayunamos y, con la intención de hacerlo antes que el resto de posibles turistas, salimos a visitar el bonito pueblo de Castelo Rodrigo.

Castelo Rodrigo está catalogado como una de las mejores villas turísticas de Portugal, por UNWTO, lo que nos lo dejan bien claro con el cartel luminoso que hay a la entrada del pueblo dando la bienvenida a los visitantes.

Se trata de una ciudad medieval amurallada, situada en la cima de una colina y ofrece unas vistas impagables del valle de Côa.

Castelo Rodrigo en autocaravana
Iglesia de Castelo Rodrigo

Paseamos por sus callejuelas empedradas, con arquitectura tradicional, las ruinas del palacio de Cristobal de Moura, la Cisterna medieval, la Iglesia de Nuestra Sra. de Rocamador…todo ello con una tranquilidad que más adelante se vería estropeada por los numerosos grupos de turistas que se acercaron hasta allí, de los cuales curiosamente, la mayoría eran motoristas.

Después de un par de horas y no dejar un solo adoquín sin escudriñar, volvimos a la autocaravana y pusimos rumbo a casa.

Conclusión 

Cuando emprendimos este viaje buscábamos descubrir Portugal, pero regresamos con mucho más que fotografías y kilómetros acumulados. Nos llevamos el recuerdo de amaneceres frente al Atlántico, de pueblos llenos de historia, de carreteras que serpentean junto al océano y de lugares capaces de dejarte sin palabras.

Nazaré nos impresionó por la fuerza de su mar; los monumentos y ciudades que visitamos nos conectaron con siglos de historia; y cada rincón del camino nos recordó que las mejores experiencias suelen encontrarse lejos de las prisas. Viajar en autocaravana nos permitió disfrutar de esa libertad absoluta de detenernos donde el paisaje nos invitaba a hacerlo y de vivir cada jornada a nuestro propio ritmo.

Portugal nos ha regalado una colección de momentos que permanecerán con nosotros mucho tiempo después de regresar a casa. Y como ocurre con todos los grandes viajes, la sensación final no es la de haber llegado al destino, sino la de haber despertado las ganas de volver.

Porque algunos lugares se visitan una vez. Portugal es de esos lugares que te llaman para regresar.

Gastos

  • Gasolina: 342,46€
  • Bombona de gas: 23€
  • Agua AC: 4€
  • Peajes Easytoll: 3,84€
  • Seguro de viaje Iati Irene: 18,04€

Categoría: Escapadas, Portugal

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