• Menu
  • Saltar a la navegación principal
  • Skip to secondary navigation
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

Autocaravaneros Viajeros

Aventuras y desventuras de unos viajeros en autocaravana

  • Inicio
  • Grandes viajes
  • Escapadas
  • Mascotas
  • Bricos
  • Trucos
  • Los viajeros
  • Contacta con nosotros
  • Glosario
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Inicio
  • Grandes viajes
  • Escapadas
  • Mascotas
  • Bricos
  • Trucos
  • Los viajeros
  • Contacta con nosotros
  • Glosario
Estás aquí: Inicio / Europa / Dinamarca en Autocaravana, un destino remoto y sorprendente
Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana

Dinamarca en Autocaravana, un destino remoto y sorprendente

30/08/2026 //  by autocaravanerosviajeros//  Deja un comentario

Dinamarca nunca hubiera sido nuestra primera opción como destino viajero en el verano de 2026, de hecho, si hace unos meses nos hubieran preguntado por nuestros próximos destinos, probablemente Dinamarca ni siquiera habría aparecido entre las primeras opciones.

Pero los viajes, como la vida, rara vez salen exactamente como uno los había planeado. Una ola de calor infernal se había instalado sobre buena parte de Europa. Francia ardía, Alemania tampoco daba tregua y buscar un lugar donde escapar de aquel horno se convirtió casi en una necesidad, y entonces apareció Dinamarca.

Un país que teníamos relativamente cerca, que todavía no conocíamos y que, además, nos ofrecía algo que empezábamos a valorar cada vez más: temperaturas más llevaderas, naturaleza, mar, historia y la posibilidad de recorrerlo a nuestro ritmo, con nuestra casa a cuestas y nuestras dos perras como compañeras de aventura, así que arrancamos.

Estábamos barajando ir a Selva Negra, zona que siempre aparece como opción pero que no acabamos de elegir nunca, no sabemos por qué. Esta vez, nos echó para atrás las temperaturas que estaban dando por la zona.

Más de 2.000 kilómetros por delante, una autocaravana cargada hasta arriba y una única certeza: no sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar.

Atravesamos Francia bajo temperaturas que rozaban lo imposible, sobrevivimos a las carreteras belgas, las autopistas estresantes alemanas y, finalmente, cruzamos una frontera que parecía marcar algo más que el cambio de país, porque al otro lado empezaba Dinamarca.

Poco a poco, casi sin darnos cuenta, aquel destino elegido casi por descarte empezó a sorprendernos. Bienvenidos a nuestro viaje por Dinamarca.

Os dejamos aquí abajo los vídeos del viaje pero sí queréis más datos, os animo a que leáis el artículo.

Día 12 de julio: Álava – Nibelle (845,4km)

Retrasamos el viaje unos días con la esperanza de que la terrible ola de calor que nos estaba azotando aflojara, pero en vista de que no había esperanzas de que aflojase, decidimos arriesgarnos y tratar de cruzar Francia lo más rápidamente que nos fuera posible.

Para quienes no hayáis atravesado el país vecino durante la temporada estival, adelantaros que, normalmente es un auténtico horno, así que imaginaros lo que puede llegar a ser con una ola atípica de calor extremo y sin aire acondicionado en el habitáculo. Menos mal que en cabina sí tenemos.

Tratamos de arrancar lo más rápido posible, pero por mucho que nos demos caña, nunca conseguimos arrancar antes de las 09:00 am.

En un principio y aprovechando nuestro nuevo Pioneer que nos permite conectarnos al Google Maps, buscamos una ruta alternativa que fuera bastante directa, pero evitando peajes, ya que atravesar Francia por autopistas es un auténtico sangrado a la cartera.

En un principio todo iba bien. Llegamos a Irún y nos desvió por variantes hasta que pasamos la frontera. A partir de ahí todo fueron pueblos, rotondas, calles y todo con el agravante de ser fin de semana, con muchísimo calor y zona de costa, así que después de haber perdido 1h30m para recorrer pocos kilómetros, nos rendimos y nos incorporamos a la A10 a la altura de Biarritz.

No es que no sea bonito o interesante recorrer el camino de la costa, pero cuando tienes por delante más de 2000 kilómetros y la alternativa a la autopista de pago son todos los cascos urbanos de la república…no queda otra más que rendirse. Además, queríamos avanzar todo lo posible, ya que el centro de Francia era un auténtico horno.

No sé si habéis visto alguna vez un mapa de esos que te marca las temperaturas por zonas y colores (nosotros usamos Meteored y su mapa de temperaturas: https://www.tiempo.com/mapas-meteorologicos/), bueno, pues después del rojo intenso viene el negro y la zona centro era negra como la boca del infierno.

Metimos todos los kilómetros que fuimos capaces de aguantar y rezábamos porque nada saliera mal, ya que el mercurio marcaba los 49 ºC y el aire acondicionado de la autocaravana hacía lo que podía para que el fuego exterior se suavizara a nivel de calor horroroso.

Sobre las 19:30 llegamos a la altura de Orleans y ahí surgió el debate: atravesar París y buscarnos la vida entrada la noche o retirarnos, buscar un área tranquila y dar por concluido el día.

Finalmente, y con el mercurio marcando 34,7 ºC, nos decidimos por la segunda opción, así que a las 20:30 llegamos a la coqueta población de Nibelle.

Nibelle dispone de un área servicios gratuito (48.0215383, 2.32290181), con 6 plazas para autocaravana o camper, bien delimitadas, suelo de grava y con una mesa de picnic para cada plaza. Además, cuenta con un poste servicios gratuito, el cual usaríamos al día siguiente.

El área dispone de árboles altos, pero ya os adelanto que sirven de poco, ya que el sol incide justo por el medio, así que lo que es sombra…no dan.

Lo bueno es que habíamos tratado de aprovechar el mayor tiempo posible conduciendo para adelantar y usar el aire acondicionado de la autocaravana, así que enseguida Lorenzo se escondió detrás de los bonitos tejados típicos de pizarra.

Salimos a dar una vuelta por el pueblito para estirar las piernas y no pareció bastante cuco, sobre todo la zona de la iglesia.

Con una temperatura no tan horrible, hicimos uso de los servicios que el área nos ofrecía y cenamos en el exterior en una de las mesas de madera.

A partir de ahí, con un calor más alto del que un vasco debería soportar jamás en su vida, nos fuimos a “no dormir” en lo denominado “una noche toledana”.

Día 13 de julio: Nibelle – Düren (583,6km)

La noche en el área fue calurosa pero muy tranquila. Las campanas de la iglesia dejaron de tocar a las 0:00 y volvieron a su labor a las 7:00 am, coincidiendo con nuestro despertador.

Desayunamos tranquilos, paseamos un poco a las perrillas y al ir a quitar el parasol exterior se nos rompió uno de los limpiaparabrisas, concretamente el del lado del copiloto, que nos llevaba dando guerra desde que lo compramos.

Pusimos rumbo a un Norauto cercano, donde cogimos un nuevo recambio, lo colocamos y antes de meter kilómetros aprovechamos para llenar a tope el depósito de gasoil a 1,999€. Puede parecer caro, pero cuanto más arriba más caro es el gasoil.

Después de un par de horitas de conducción, cruzamos a Bélgica y dejamos atrás el yugo de los peajes franceses para conducir de forma gratuita en las autopistas belgas.

Respecto a la conducción por Bélgica, creo que merece un apartado especial. En ocasiones me he quejado de lo mal que conducen los italianos y de que es un pueblo que no debería moverse a vehículo a motor, bueno, pues se podría aplicar lo mismo a los belgas.

Madre mía, en las 4 horas que nos costó atravesar Bélgica no os hacéis una idea de la cantidad de accidentes que estuvimos a punto de presenciar o incluso vivir en primera persona.

Que le den a Murphy Que le den a Murphy

Comenzaré hablando de los camioneros; si alguna vez vais conduciendo por Bélgica y un camión indica que va a cambiarse de carril…huye, pero huye rápido, ya que en el momento que dan al intermitente, sin mirar siquiera si es posible hacerlo, ellos cambian de carril y punto. En varias ocasiones un camión acabó desplazando forzosamente al vehículo que iba en paralelo, incluso obligando al conductor a meterse in extremis entre el camión y el coche que iba a la izquierda adelantando…terrible.

Por otro lado, la previsión; ellos van a tope por su carril y cuando deben tomar una salida, aguantan hasta que se les acaba el carril de salida, por lo que se te van a cruzar por delante jugándose tu vida e importándoles un bledo el que te hagan pegar un frenazo en medio de la autopista, que haya coches adelantando o que lleves un camión pegado. Eso lo vivimos un par de veces, librando una de ellas…por muy poco, ya que para colmo, había atasco en el carril de la salida del anorm….energúmeno que se nos cruzó a menos de 50 centímetros del morro de la autocaravana, casi en perpendicular al tráfico.

Dicho esto, entenderéis porque me coloqué en el carril derecho, detrás del camión más grande y robusto que vi y aguanté a 90km/h hasta llegar a Alemania.

Nada más pisar el siguiente país, la manera de conducir cambió radicalmente, los coches que se incorporaban a la autopista, no te hacían frenar, sino que hacían un ceda, se colocaban detrás y después te adelantaban…algo que se ve muy poco.

Ese día queríamos haber avanzado un poco más, pero estábamos tan agotados de la tensión que supuso atravesar Bélgica, que nos retiramos al área alemana más cercana y con buenos comentarios, el área de autocaravanas de Düren (50.8085028, 6.4660358).

Se trata de un área privada de pago (10€/noche + 4€/electricidad), con suelo de grava, bien nivelada y en una zona industrial, fea, pero muy tranquila. Sobre las 20:30 pasó una mujer muy amable a cobrar la noche y nos informó de que a las 22:00 se cerraba una barrera que se volvería a abrir a las 07:00 am.

Dimos un paseo para estirar las piernas, pero la verdad es que la zona es altamente industrial, nada que ver con los coquetos pueblos franceses. Al menos la zona del área está cerca de la autopista, está limpia y muy tranquila.

Después de eso, ducha para quitar la roña de tanto sudor, cena y a recuperar fuerzas para el día siguiente, que todavía quedaban unos 650kms por delante hasta llegar hasta el destino desde el cual iniciaríamos nuestra aventura.

Día 14 de julio: Düren – Groß Vollstedt (548,4km)

La noche en el área fue muy tranquila, así que nos levantamos descansados para enfrentarnos a otra panzada de kilómetros.

Después de desayunar y sacar a las perrillas, cargamos aguas limpias, vaciamos WC, grises y de nuevo a la selva de asfalto.

Parece mentira que con el tráfico tan intenso que hay por esas autopistas, lo ordenados que íbamos todos.

Nuevamente teníamos intención de meter algunos kilómetros más de los que hicimos, pero nos encontramos con bastantes atascos ocasionados por las numerosas obras que estaban haciendo en las carreteras y autopistas alemanas, lo que ralentizó bastante el avance.

Que le den a Murphy Que le den a Murphy

A una hora aproximadamente de la frontera, decidimos buscar un área para pasar la noche y alguna gasolinera con un precio algo menos “doloroso” que el que marcaban los luminosos de las vías principales y esa fue la manera en la que encontramos el Área Parking de Groß Vollstedt (54.2292331, 9.8668499).

Se trata básicamente de una enorme campa de hierba a la entrada del pueblo, con un acceso rústico y con una puerta que, por lo visto nunca se cierra, ya que el coste de la noche es de 5€ y se hace vía PayPal al email que aparece en el panel informativo de la puerta (astrid@brunnenbau-henningsen.de). También es posible llevar el dinero a una dirección física, que está cruzando la calle, la casa amarilla con el nº7.

Una nota importante, el pago por PayPal pide que se le haga en la categoría de “amigos y familia” en lugar de “servicios” ya que así no le cobran un porcentaje, pero no había buena cobertura y no nos funcionaba bien internet, así que no llegamos a traducir correctamente las instrucciones hasta después de haber hecho el pago…que lo hicimos justo como pedía que no se hiciera, como “Servicios”. Tal vez de haber estado las instrucciones también en inglés, en lugar de únicamente en alemán, no habríamos metido la pata.

Una vez aparcados, salimos a pasear por el pueblo, que es algo más coqueto que la ciudad de la noche anterior, aunque a años luz de los bonitos pueblos franceses.

Al meterse el sol, volvimos a la autocaravana para cenar, descansar un poco del estrés de tantos kilómetros y nos fuimos pronto a la cama para coger fuerzas para lo que estaba por venir.

Día 15 de julio: Groß Vollstedt – Isla de Rømø (177km)

El área de Groß Vollstedt es muy básica, pero a su vez tranquila aunque estaba llena de campers y autocaravanas, así que bien descansados pusimos rumbo hacia la frontera de Dinamarca, a la cual llegamos en unos 45 minutos (75 kilómetros aprox.).

A diferencia de otras fronteras europeas que hemos cruzado, en esta hay un guardia en la garita de entrada y envía aleatoriamente vehículos para su control…y como no, nos tocó a nosotros.

Señaló con el dedo hacia una zona a la derecha, donde una vez aparcados, tres guardias fronterizos se nos acercaron para pedirnos los documentos de identificación (DNI) y como una de las perras ladró…también los pasaportes de las chuchas.

Les generó curiosidad la raza Villano de las Encartaciones, así que les abrimos la puerta de acceso trasera para que pudieran verlas. Calmada la curiosidad y con mucha amabilidad nos devolvieron la documentación, nos desearon buen viaje y nos permitieron continuar.

En la aduana no nos lo advirtieron, pero un vehículo nos dio las luces y, como veíamos a todos los vehículos con las luces dadas, entramos en internet y confirmamos que en Dinamarca hay que circular con las luces de posición o cortas durante todo el año.

En territorio danés hicimos otros 100 kilómetros más antes de llegar a nuestro primer destino oficial por esos lares: la isla de Rømø o más concretamente la mega área de autocaravanas que hay allí: Oasen Rømø (55.0936973, 8.5405163).

Se trata de una isla unida por una larguísima carretera a la que accedes a una Reserva Natural patrimonio de la UNESCO: The Wadden Sea National Park.

Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana
Sønderstrand Rømø y el ferry que conecta varias islas

Al tratarse de una zona tan protegida, no es que haya muchas opciones para pernoctar, ya que los parkings que hay son de día (07:00-21:00), estando prohibido estar durante la noche, así que existe un camping con muy malas reseñas o el Mega Área de Autocaravanas donde nos quedamos.

Caben miles de autocaravanas, pero estaba a tope, lo que no nos dejó reservar online y nos la jugamos llegando sin reserva. Un hombre muy amable, algo vacilón, nos ofreció dos posibles sitios, que tenían todos los servicios, pero fuera de los aparcamientos habituales. Como no teníamos muchas más opciones aceptamos la que estaba algo más apartada, pero con la sombra de unos enormes pinos y zona verde para poder sacar una mesa.

Después de confirmar que el sitio nos parecía bien, volvimos a la oficina de recepción y pagamos 70€ por dos noches en esa área electricidad no incluida.

Respecto al pago, en Dinamarca no se usa el Euro y, pese a pertenecer a la Unión Europea, mantienen la Corona Danesa como moneda oficial. Puede parecer una tontería, pero a la hora de pagar con tarjeta, te da la opción de hacerlo en Euros o Coronas Danesas y si lo haces en su moneda oficial, por el tipo de cambio, te sale mejor.

Los pagos con tarjeta Visa, tienen una comisión, lo cual pudimos confirmar en este primer pago.

El tema del dinero también tiene su truco. Si haces como nosotros, que no vinimos con moneda cambiada tienes numerosos cajeros automáticos en los cuales puedes sacar efectivo, pero mejor utiliza cajeros de bancos locales cono Nordea u otros bancos tradicionales daneses ya que si usas los cajeros automáticos independientes que no pertenecen a bancos locales —como los de Euronet o los instalados en zonas muy turísticas, aeropuertos y tiendas— son los que cobran comisiones más altas y tipos de cambio muy desfavorables.

Madera y Musgo Madera y Musgo

Después de comer y bajo un implacable sol, salimos hacia la famosa playa de Sønderstrand Rømø, una playa tipo marisma enorme, con una distancia de subida y bajada de marea kilométrica con la característica de que se puede atravesar en coche, atractivo que mucha gente no deja pasar. También hay multitud de Buggies recorriendo la playa.

Nosotros andábamos de investigación, así que esa aventura la dejaríamos para el día siguiente y esa tarde nos dedicamos a pasear y disfrutar del entorno natural.

De vuelta a la autocaravana, nos peleamos un poco con las máquinas de agua, las cuales necesitan un código para accionarse y debes meterle los litros que vas a utilizar…vamos que al final tiras más agua que la que guardas, pero ese es el sistema que tienen.

Después, cena y a la cama.

Día 16 de julio: Isla de Rømø (31,6km)

Ese día nos permitimos levantarnos un poco más tarde, es decir, a las 08:00 y poder recuperar un poco del cansancio de tantos días de conducción y así poder apreciar mejor lo que la Isla de Rømø nos podía ofrecer.

Después de desayunar, nos animamos a recorrer andando los 2,7km que separan la mega área de autocaravanas del pueblo de Havneby.

Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana
Reserva de aves al lado del puerto de Havneby

El pueblo no es que ofrezca gran cosa, así que nos acercamos hasta el puerto donde llega un ferry y después merodeamos un poco entre calles intentando ver las casas danesas, pero sin demasiado éxito ya que la mayoría se encuentran protegidas de miradas indiscretas por una intensa vegetación.

Sin mucho más que ver por allí, volvimos la autocaravana, comimos, arrancamos la autocaravana e hicimos lo que parece ser el principal atractivo turístico de allí: atravesar la gigantesca playa de Sønderstrand con la autocaravana.

Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana
Playa de Sønderstrand con la autocaravana

La verdad es que es toda una experiencia, sobre todo con unas nubes negras de tormenta que amenazaban con precipitar sobre nosotros y dejar aquello hecho un lodazal. Por suerte no ocurrió, así que cruzamos la llanura, aparcamos al final del trayecto, junto a una buena cantidad de vehículos y accedimos a otra zona con una playa algo más “tradicional”.

Después de pasear y mojarnos los pies en un “cálido” Mar del Norte, volvimos a desandar en autocaravana el camino recorrido para poner rumbo a Lakolk Strand, otra playa a la cual también se puede acceder hasta el agua en vehículo a motor, pero menos salvaje e infinitamente más turística que la anterior.

Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana
En la playa de Sønderstrand se practica el land-sailing

Justo a la entrada a la playa hay un camping, muy bien situado, pero con muy malos comentarios, del estilo: “caro para estar hacinado (56€/noche)”, “Todas las instalaciones muy viejas y lo que es peor, sucias” …por lo que descartamos haber ido allí, aunque estaba hasta las trancas de autocaravanas.

Aparcamos, sacamos las sillas e hicimos un poco el turista hasta que dieron las 21:00, hora en la que los vehículos vivienda, caravanas y tiendas de campaña debemos desalojar la zona.

Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana
Circulando por la playa de Sønderstrand

Cuando estábamos cenando en nuestra plaza del área, comentamos que había sido una experiencia curiosa, pero ambos sentimos la misma sensación. Nos encontrábamos en un Parque Natural protegido, patrimonio de la UNESCO y aunque, estaba permitido lo que habíamos hecho, no nos parecía correcto y menos que se utilice como atractivo turístico. ¿Hipocresía, contradicción? Cierto, ya que, pese a no habernos parecido correcto, lo habíamos hecho e incluso disfrutado.

Y con esa charla, dimos por finalizado el día y nuestra estancia en la Isla de Rømø.

Día 17 de julio: Isla de Rømø – Ribe (42,8km)

Durante la noche nos calló una tormenta de la leche, por lo que a las 6:30am nos tuvimos que levantar para cerrar las claraboyas, ya que estaba entrando bastante agua por ellas. Después del susto, nos volvimos a la cama para descansar la hora que nos quedaba hasta que el despertador hiciera su trabajo.

Pasado el susto, la mañana se presentó resplandeciente, como si hace una hora escasa, no se hubieran desatado los infiernos.

Desayunamos, acudimos a la entrada para renovar aguas, echar la basura, vaciar el químico y hacer el “check out”, aunque como habíamos pagado por dos días por adelantado, nos dijo que no hacía falta, así que nos despedimos y nos pusimos de nuevo en marcha.

Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana
Iglesia de San Clemente en la isla de Rømø

Al de poco de salir, paramos para ver una bonita iglesia que habíamos visto cuando entramos en la isla, a escasos 2kms del área de autocaravanas, St. Clemens Kirke. El interior es espectacular, con unos entramados de madera y unas pinturas que no se ven a menudo, aunque lo más característico son las maquetas de barcos antiguos que cuelgan del techo, cedidos por los propios capitanes de los navíos. El cementerio también es muy bonito, pudiendo ver algunas lápidas de soldados muertos en la guerra. Aquí nos dimos cuenta de que los cementerios daneses son más un jardín del recuerdo que un espacio para las tumbas. Están muy bien cuidados y las parcelas tienen bonitas flores, plantas y hasta árboles, parecen jardines botánicos.

Antes de abandonar definitivamente la isla de Rømø, nos acercamos hasta pueblo de Juvre para ver la curiosa valla de un puente antiguo que, por falta de madera, se hizo con hueso de ballena (55.1745819, 8.5573994).

Isla de Romo, Dinamarca en autocaravana
Valla de madera hecha con huesos de ballena

Ahora sí, pusimos rumbo a la población más bonita y turística de todo Dinamarca, Ribe. Al menos, así lo anuncian en las guías turísticas de Ribe…ja, ja, ja.

Aparcamos en el área de autocaravanas gratuito que está a las afueras de la población (55.3239319, 8.7569873), concretamente en la que tiene el suelo de gravilla. Hay dos áreas contiguas, la primera y más antigua, es la que está asfaltada y donde están los servicios de carga y descarga. La segunda está justo en frente, cruzando la carretera y hasta hace poco era un descampado que servía de “aliviadero” cuando se acercaba un número elevado de autocaravanas para visitar Ribe y actualmente, la han preparado delimitando las plazas de aparcamiento con unos pivotes a ras de suelo y gravilla para evitar barrizales. Los dos espacios comparten plazas para coches y autocaravanas pero están delimitadas aunque como siempre hay algún coche ocupando los espacios para las autocaravanas.

Una vez aparcados, comimos y a media tarde salimos para hacer un poco el turista.

Ribe es la ciudad más antigua de todo Dinamarca y una de las ciudades medievales mejor conservadas del norte de Europa. Nació sobre el año 710, antes de que los vikingos comenzaran con sus incursiones por Europa y lo hizo como un importante centro comercial internacional donde llegaban mercaderes de Inglaterra, Frisia (Holanda), Alemania o incluso zonas más lejanas.

Ribe, Dinamarca en autocaravana
Antiguo embarcadero de Ribe

En los Siglos VIII-XI, cuando comenzaron las famosas expediciones vikingas, Ribe se convirtió en uno de los puertos comerciales más importantes del reino danés.

En el año 1150 y sustituyendo a un antiguo templo de madera, se construyó la catedral de Ribe y más antigua de todo Dinamarca, con piedra volcánica traída desde la región alemana del Rin, ya que en todo el reino danés apenas había piedra adecuada para una construcción así.

Actualmente pasear por Ribe es un auténtico placer, sobre todo para quienes apreciamos y valoramos la arquitectura antigua.

En nuestros viajes hemos tomado la costumbre de pedir a Chat GPT que nos haga una introducción y resumen histórico de los lugares (aquí os dejamos un vídeo de cómo usamos Chat GPT) que vamos a visitar, además de que nos organice un Tour por los lugares más relevantes ordenado por números. De esa manera, cuando llegamos a cada punto, le ponemos el número y nos cuenta la historia y anécdotas de lo que estamos viendo.

Ribe, Dinamarca en autocaravana
Calle principal de Ribe llena de tiendas y restaurantes

La visita la iniciamos en la plaza del mercado, centro neurálgico de Ribe…y de Dinamarca en una época ya pasada. Después visitamos la catedral junto a todas las peculiaridades que la rodean. El siguiente punto fue Overdam, la calle más bonita de Ribe con casas de los siglos XVI y XII con un artesonado que desafía a la gravedad. Finalmente terminamos dando un agradable paseo por el puerto de Ribe que, aunque hoy parezca pequeño, hace 1.300 años era uno de los lugares más importantes de todo Europa, aunque con el paso de los siglos los sedimentos fueron quitando calado al canal y los barcos más pesados dejaron de poder entrar, acabando con lo que fue el inicio de la historia urbana de Dinamarca.

Si es tu primera vez por los países del norte, os recomendamos visitar el Centro Vikingo de Ribe, donde recrean un poblado vikingo de una manera bastante fiel. Nosotros ya vimos uno similar en Noruega, así que no lo visitamos.

Ribe, Dinamarca en autocaravana
Monumental catedral de Ribe

A las 20:00 y después de dejar a las perrillas en la autocaravana, fuimos de nuevo a la plaza de la catedral para ver una curiosidad, el Night Wachman o Sereno. Ataviado con el traje, candil y toda la parafernalia clásica, todos los días a las 20:00 inicia desde la plaza del mercado (Torvet), delante del restaurante Weis Stue una ronda rememorando la labor que hacían antaño estas personas.

Con una horda de turistas siguiéndole, el Sereno va cantando canciones tradicionales y contando historias de brujas y fantasmas de la ciudad de Ribe.

El tour es gratuito, dura 45 minutos y el hombre da dos pases en danés, alemán e ingles, uno a las 20:00 y otro a las 22:00.

Terminada la visita, con una sensación de inmensa satisfacción, volvimos a la autocaravana para cenar y planificar lo que sería nuestro próximo destino.

Día 18 de julio: Ribe – Esbjerg – Blåvand – Bavnhøj (42,8km)

La noche en el área fue bastante tranquila, algo a lo que teníamos miedo, ya que nos tocaron unos vecinos charlatanes, un tanto ruidosos, pero que a las 21:00 se fueron a dormir y nos volvimos a oírlos hasta la mañana siguiente, la cual salió ventosa y bastante gris. Por lo visto la ola de calor ya había pasado y ahora nos tocaba unos días de tiempo típico danés.

Desayunamos y pusimos rumbo a un lugar más instagrameable que otra cosa, la famosa escultura de los hombres frente al mar o “Men by the Sea”, cerca de la ciudad de Esbjerg.

Esbjerg, Dinamarca en autocaravana
Men by the sea

Hay dos parkings, uno junto a las estatuas pero que no os lo recomendamos, ya que es pequeño y con muchísimo movimiento. El segundo parking está justo enfrente y absorbe muchos más vehículos. Además, dispone de plazas grandes para autocaravanas (55.4882553, 8.4122209).

Como os he comentado, la mañana salió ventosa…muy ventosa, por lo que después de ver las esculturas volvimos a la autocaravana y pusimos rumbo a la playa de Blåvand y su faro, en pleno Wadden Sea National Park (55.5482495, 8.1227823).

Blavand, Dinamarca en autocaravana
Oringinales decoraciones sobre los bunkeres en la playa de Blåvand

En está playa se pueden ver búnkeres de la II Guerra Mundial que a día de hoy han decorado de una manera muy original colocándoles una cabeza y cola de mula en metal.

El paseo fue una verdadera tortura, ya que el viento era realmente fuerte. Aun así, llegamos hasta el faro de Blåvand el cual colinda con una zona militar y de acceso prohibido. La entrada al faro es de pago así que fuimos hasta la playa para ver las vistas del faro desde allí y deleitarnos con el sonido de las olas.

Blavand, Dinamarca en autocaravana

La vuelta la hicimos por el carril bici del interior y más resguardados del vendaval, que levantaba muchísima arena. El punto positivo es que pudimos ver las bonitas casas modernas con estilo tradicional y su tejado de paja.

Blavand, Dinamarca en autocaravana
Faro de Blåvand

Una vez en la autocaravana, nos sacudimos varios kilos de arena, comimos y reservamos plaza en el área en la que pasaríamos la noche: Camper Base (55.6406699, 8.2812680), un antiguo camping que se está reconvirtiendo en área de autocaravanas.

La noche para dos personas con acceso al servicio de aguas nos salieron 205 coronas danesas o lo que es lo mismo, 27,42€ al cambio. Hay acceso a luz, pero como tenemos placa solar y poco consumo, no lo cogimos. Puede parecer caro, pero son los precios que se manejan en Dinamarca.

El área tiene un acceso central con suelo de grava y luego se van abriendo recintos con suelo de hierba a derecha e izquierda con amplios espacios para 8 autocaravanas, todos con su toma de luz.

En la entrada se ve que están ampliando el tema de la carga y descarga de aguas, aunque de momento tuvimos que usar el antiguo, que está detrás de la caseta principal.

El resto de la tarde los pasamos descansando ya que el viento y la lluvia no es que invitaran mucho a salir al exterior.

Día 19 de julio: Lodbjerg Fyr – Nørre Vorupør (235,7km)

La noche fue muy tranquila y la mañana con resol, lo que no quita para que durante la noche hubiera llovido bastante.

Desayunamos, recogimos los bártulos, cambiamos aguas, vaciamos químico y, como el día amenazaba más lluvia, decidimos dar un pequeño arreón al mapa y acercarnos hasta el National Park Thy, más concretamente el Lodbjerg Fyr.

Tardamos algo menos de 3 horas en llegar, aunque hemos de reconocer que conducir por esta parte de Dinamarca es bastante relajado.

Carreteras sencillas, rectas, con poco tráfico, limitadas a 80km/h y cruzando algunos pueblos, pero no demasiados. Las rotondas son de un único carril y todo el mundo respeta, cede y hace por favorecer la circulación…lo dicho, un placer.

Por el camino el tiempo se fue torciendo y, a medida que nos acercábamos a nuestro destino, el viento y la lluvia se fueron intensificando. De hecho, en esa zona del país nos iba a atravesar un temporal de lluvia y agua que desplomaría las temperaturas en más de 20º, respecto a los días anteriores y nos dejaría atrás a media tarde.

Evidentemente, cuando llegamos al faro Lodbjerg estaba jarreando, así que nos adelantamos hasta el final de esa pequeña península y aparcamos cerca de donde sale un ferry a Thyborøn que evita la enorme marisma protegida, ahorrando una hora de conducción (56.7033417, 8.2457583).

Estábamos viendo como atracaba el ferry y hacía la maniobra para cargar los cuando nos agarró un aguacero de los que hacen época. En cuestión de minutos llegamos a la autocaravana calados hasta los huesos, así que nos quitamos todas las prendas mojadas, secamos a las perrillas y aprovechamos para comer, ya que poco más se podía hacer ahí. Mientras comíamos se escuchaban a miles de aves que viven en ese hábitat.

El viento era fuerte de narices, el termómetro marcaba 11,4ºC y no dejaba de llover, pero como las previsiones eran que a media tarde pararían, volvimos al parking del faro de Lodbjerg (56.8225452, 8.2640348) y así poder aprovechar a hacer un par de rutas por las dunas y ver la zona en cuanto el tiempo nos diera una tregua.

Lodbjerg, Dinamarca en autocaravana
Rutas de senderismo desde el faro de Lodbjerg

Sobre las 16:00 el aguacero paró y, aunque Eolo seguía soplando con todas sus ganas, salimos a ver el faro (está muy cerrado por la vegetación así que es difícil sacarle una foto decente). Después, siguiendo las flechas negras y azules que marcaba un panel informativo frente al faro, recorrimos las dunas de aquel espacio protegido hasta llegar al mar.

Lodbjerg, Dinamarca en autocaravana
Final de la ruta

Entre pitos y flautas eran ya las 18:30 y no teníamos sitio reservado en ningún área, ya que nuestra intención era pasar la noche en el Área Parking de uno de los destinos surferos preferidos de Dinamarca: Nørre Vorupør.

Era domingo, el día realmente desapacible pero aún así, el parking de Nørre Vorupør (56.9589631, 8.3773592) estaba bastante lleno.

El aparcamiento cuenta con tres zonas o alturasen las que caben unas 24 autocaravanas por zona, siempre que la gente aparque como debe, por supuesto, y estaba prácticamente lleno. Justo había dos sitios y los ocupamos nosotros y la autocaravana que venía justo detrás.

A la izquierda de la carretera hay otros aparcamientos indicados para camiones y autobuses que también estaban llenos de autocaravanas y campers. Al final, la necesidad manda.

Nos acercamos hasta el pequeño pueblo costero y nos llamó la atención que tanto los barcos pesqueros como las barcas estaban todas en la arena, fuera del agua.

Norre Vorupor, Dinamarca en autocaravana
Playa de Vorupør

Hacia el lado derecho, después de un pequeño espigón, está lo que parece la playa más salvaje y territorio 100% surfer, aunque con el vendaval que hacía la mar estaba totalmente desordenada y lo único que lanzaba eran enormes espumones. Pese a la baja calidad de las olas para el surf, había gente peleando contra los “rebaños de ovejas” (término surfero coloquial para las espumas) que insistían en estamparse contra la arena de la orilla.

Seguimos hasta el final del paseo y vimos que habían construido una piscina de agua natural, protegida del agitado mar. Además, estaban de obras, adecuando aquello para el turismo.

La anécdota del día fue que mientras nosotros íbamos forrados de ropa para hacer frente al frío y el fuerte viento, mientras que un grupo de jóvenes se bañaban alegremente en la piscina. Esa gente debía venir muy del norte…eso seguro.

Viendo aquello, nuestra pregunta fue, ¿cuánto tardarán en hacer de pago el parking en el que estábamos apostados?

Día 20 de julio: Cold Hawai – Faro Rubjerg Knude – Løkken-Brønderslev (172km)

La noche fue sorprendentemente tranquila, sobre todo para ser un área parking enorme, surfera, junto a un spot muy conocido de la zona y encima a tope de gente. Queremos recalcar la educación y el respeto que vivimos en cada una de las áreas y parkings en los que estuvimos, tanto de pago como gratuitos. A las 21:00 todo el mundo se metía en su vehículo y hasta las 08:30 no se oía ni una voz. Durante el día, pese a hacer mucha vida fuera, no se escuchaban gritos, ni música a tope, ni nada de eso tan común en nuestro territorio y que nos caracteriza allá donde vamos.

Dicho esto, nos levantamos a las 08:00, bien descansados y con un bonito sol que había decidido volver a brillar. Desayunamos, sacamos a las perrillas y pusimos rumbo a nuestra siguiente parada, Klitmøller, más conocida como “Cold Hawai”.

Nos imaginamos que el pueblo estaría totalmente atorado de vehículos, así que aparcamos en un parking (57.04078951, 8.5082681) un tanto lejano junto a una de las entradas a la larga playa y llegamos paseando por la playa hasta el Hawai del norte de Europa.

Cold Hawai, Dinamarca en autocaravana
Olas, surf, windsurf y ambiente surfero en Cold Hawai

Se trata de un pequeño pueblo pesquero reconvertido en centro de reunión de todos los amantes del mar y las olas: surf, Kite surf y demás artilugios.

Disfrutamos viendo como los más habilidosos hacían piruetas con las cometas y unas tablas un tanto extrañas de una nueva modalidad de Kite Surf. Después paseamos por las calles, viendo las casas de la zona y finalmente volvimos a la autocaravana para poner rumbo al siguiente destino, el curioso faro de Rubjerg Knude.

Aparcamos en un parking enorme (57.4538416, 9.7962099), compartiendo espacio con otras autocaravanas y coches. El sitio la verdad es que está bastante bien, la pena que no está permitido dormir allí.

Comimos y salimos a ver el faro, cuya característica es que debido a que las dunas se están cayendo, haciendo un alarde de tecnología danesa, lo movieron 70 metros tierra adentro.

Rubjerg Knude, Dinamarca en autocaravana
Faro de Rubjerg Knude sobre inmensas dunas

La verdad es que es un lugar bien chulo. Además del faro, se puede disfrutar de las enormes dunas y unas vistas al mar desde los acantilados formados por las dunas que se están derrumbando, alzando paredes verticales con formás curiosas.

Antes de volver a la autocaravana subimos al faro para disfrutar de esas vistas por última vez.

Nuestro siguiente destino era la ciudad de Løkken, cuyo principal atractivo turístico son los búnkers de la II Guerra Mundial unas casetas playeras blancas que hay a lo largo de toda su playa, aunque siendo sinceros, lo que a nosotros nos atrajo realmente es que también se puede conducir en coche por la playa (57.3741855, 9.7098538).

Al llegar, vimos que había una limitación para las autocaravanas que nos impide aparcar, pero no parar, así que allá que fuimos.

La marea estaba bastante alta y el acceso a la mayoría de los bunkers complicada, así que según llegamos nos fuimos.

El último destino del día fue el Área Servicios gratuito de Brønderslev (57.2748, 9.9522). Se trata de un enorme parking asfaltado, bien nivelado y que cuenta con una zona de carga y descarga de aguas, ¡todo gratis!

Normalmente la gente suele quedarse aquí antes de coger el ferry que pasa a Noruega, aunque nosotros lo hicimos para descansar y ahorrar algo de pasta antes de la aventura que nos esperaría al día siguiente.

Día 21 de julio: Løkken – Brønderslev – Duna de Råbjerg Mile – Den Tilsandede Kirke – Grenen (117km)

Por la tarde-noche estuvo pasando un chaval con un ciclomotor acelerando justo por delante de las autocaravanas, no sabemos si intencionado o no, pero nos temimos lo peor, que dormir gratis nos iba a salir muy caro. Por suerte los daneses son disciplinados hasta para montar jaleo, porque a partir de las 21:00 ya no se volvió a oír el más mínimo ruido, por lo que dormimos tranquilos y bien descansados…aunque ligeramente alerta.

El parking que por la tarde estaba medio vacío, por la mañana lo encontramos a tope de otros viajeros que fueron llegando de madrugada.

Desayunamos y nos dirigimos al punto de carga y descarga de aguas, donde vivimos la anécdota del día…y tal vez del viaje.

Tres autocaravanas alemanas, que ya se habían apostado en U para poder compartir espacio juntas, importándoles bien poco que ocupaban el espacio de 6 vehículos se pusieron en marcha a la vez que nosotros.

En la zona de carga había algo de cola y, entre las autocaravanas, una señora alemana de pies reservando sitio justo delante de nosotros.

Cuando llegó su turno, se puso una de las autocaravanas del convoy alemán con el que iban juntas, que por cierto se recreó en la zona de aguas, como si no hubiera una cola de 5 autocaravanas esperando.

Entre tanto, la mujer que estaba ocupando el sitio ya se había ido a su autocaravana y se puso a quitar calzos, ordenar cosas…vamos, que en cuanto salió el alemán que estaba, nos metimos nosotros y detrás nuestro los siguientes.

Lo peor, es que mientras los demás estábamos cargando y descargando, ellos iban viniendo con el WC primero y después con garrafas para ir llenando una tercera autocaravana con ellas.

Con nosotros no les salió muy bien, ya que funcionamos como un reloj suizo; mientras uno abre grises el otro enchufa limpias, mientras llena limpias vaciamos químico y en cuanto se llena depósito rellenamos garrafas…así que les tocó esperar.

Al menos, lo que hacemos nosotros es, una vez terminamos, abandonamos la zona de carga de aguas y recogemos todo en un lugar más apartado, sin obstaculizar al resto.

Dicho esto, seguimos con el viaje…jajaja.

Ese día iría de dunas, así que nuestro primer destino fue Råbjerg Mile, la mayor duna móvil de Europa y al parecer ser uno de los grandes atractivos de Dinamarca, ya que estaba a tope de gente.

Rabjerg Mile, Dinamarca en autocaravana
Desde algunas zonas de la gran duna se divisa el mar

El parking de Råbjerg Mile (57.65533, 10.40896) está dividido para coches y autocaravanas, aunque como suele pasar los coches que no encuentran sitio en el su parking, lo hacen en el nuestro, haciéndonos la vida un poquito más complicada. Al menos tuvimos suerte y nada más llegar aparcamos en el sitio que dejó otra autocaravana.

Puede parecer que una duna es simplemente un montón de arena, pero la verdad es que impresiona lo grande que es. Tiene grandes pendientes y da la sensación de estar en el Sahara. Lo más curioso son los límites de la duna, que contrastan fuertemente con la vegetación y el bosque que lo rodea.

Salvo que seas un crío o te encante saltar y revolcarte por las pendientes de arena, la duna da para lo que da, así que al de un ratillo pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Den Tilsandede Kirke, una iglesia que fue enterrada por las dunas y de la cual sobresale la torre.

También se trata de uno de los puntos más turísticos de Dinamarca y hay gente a «cascoporro». De hecho, en el parking (57.71497, 10.54396) hay restaurantes, zona pícnic, parking para autobuses…vamos, lo que viene a ser un lugar turístico.

Den Tilsandede Kirke, Dinamarca en autocaravana
Den Tilsandede Kirke

La visión de la torre es realmente curiosa, aunque según pone en los carteles informativos, con los años desmontaron el resto de la edificación, dejando únicamente la torre, la cual mantienen relativamente despejada para poder entrar y subir por ella, aunque la cola era tan larga que con la visita y paseo por el exterior nos dimos por satisfechos.

A lo lejos se ve el pueblo de Skagen y nos llamó la atención un gigantesco trasatlántico que se encontraba allí atracado. Tal vez seamos demasiado de pueblo, pero…¡¡madre mía pedazo cacharro!! No sé si nos vemos nosotros compartiendo espacio flotante con tanta gente.

De vuelta en el parking decidimos arrancar e irnos a comer a un lugar algo más tranquilo, concretamente a una zona de parking que habíamos visto al pasar (57.639301, 10.4586).

Después comer y descansar un poco pusimos rumbo al último destino del día: Grenen.

El atractivo de Grenen es que es el punto más al norte del país y en la lengua de arena que sale es donde se juntan el Mar del Norte y el Mar Báltico.

Para que os hagáis una idea, Grenen es el “Cabo Norte” de Dinamarca, por lo que hay una afluencia turística bastante alta.

Hay un parking bastante grande para autocaravanas, que se paga por horas y en el cual se puede dormir, aunque la noche cuesta 40€ (57.7389368, 10.6331821).

Cuando llegamos había tantísima gente, coches y autocaravanas que nos liamos y acabamos en el parking de coches. No fuimos los únicos y, evidentemente, salimos lo más rápido que pudimos de allí. Al final, nos agobiamos un poco y en lugar del parking de autocaravanas aparcamos al lado de la carretera, frente al faro Det Grå (57.7363530, 10.6301415).

Había muchos coches y autocaravanas aparcadas al costado de la carretera, así que no os preocupéis, no fuimos los únicos.

Recorrimos los 500 metros que había hasta el parking y después un par de kilómetros hasta el punto en el que se cruzan ambos mares.

Si no queréis ir andando, desde el parking de centro de información salen tractores que te llevan hasta el final de la playa, puede ser divertido si vais con peques.

Grenen, Dinamarca en autocaravana
¿Veis la pequeña foca gris tras el ave de primer plano sobre el búnker?

Por el camino pasamos entre antiguos búnker de la II Guerra Mundial e incluso vimos una foca cría tomando el sol encima de uno de ellos, rodeado de aves marinas.

La orilla de la playa era como Gran Vía el día de Navidad…estaba a tope de gente yendo y viniendo…vamos, haciendo lo mismo que nosotros.

Grenen, Dinamarca en autocaravana
Los tractores que te acercan hasta la punta

Al principio el viento no demasiado fuerte, pero en el transcurso de la tarde se intensificó bastante, hasta el punto de volverse realmente desagradable estar allí, así que hicimos el turista mojándonos los pies en el cruce de mares, alargamos un poco el paseo y cuando ya se convirtió en una tortura, dimos la vuelta y volvimos a la autocaravana para poner rumbo al área servicios gratuito (57.6394781, 10.4591889) a 20 minutos de allí en la que pasaríamos la noche.

Grenen, Dinamarca en autocaravana
Imposible sacar una foto decente del choque de los mares con tanta gente

Se trata de una serie de aparcamientos de un área de descanso bastante amplios, con suelo de hierba, vegetación para dar sombra y proteger del viento, que además cuenta con una zona de carga y descarga gratuito…y eso es algo que no se puede rechazar a la ligera.

El punto negativo es que está cerca de la carretera, pero es un ruido que tampoco nos molestó. De hecho, mientras no sea un chaval dando vueltas con malas ideas y un ciclomotor…el resto nos parece bien.

El punto positivo es que tiene acceso a la playa, perfecto para dar un paseo.

No había muchos vehículos, así que pudimos elegir el lugar que mejor nos pareció y allí nos quedamos para terminar el día y recuperar fuerzas.

Día 22 de julio: Skagen – Grenen (35,8km)

Como ya va siendo habitual, la noche fue muy tranquila y la mañana se levantó algo más apaciguada de lo que dejamos la tarde anterior, en cuanto al tiempo se refiere.

El vendaval se volvió brisa y poco a poco los nubarrones fueron dejando espacio a los rayos de un sol, que cuando sale…se agradece.

Después de hacer una pequeña valoración, decidimos darle otro día más a esa zona, así que después de desayunar fuimos a visitar Skagen, la ciudad donde Dinamarca se despide de Europa y donde dos mares se encuentran frente a frente.

Famosa por su luz única, que inspiró a una generación de pintores, esta pequeña localidad combina dunas infinitas, playas salvajes, faros históricos y un ambiente marinero que invita a pasear por sus calles, una experiencia difícil de olvidar.

Skagen, Dinamarca en autocaravana
Puerto de Skagen

Aunque hay varios aparcamientos para autocaravanas por la población, no nos gusta meternos en jaleos, así que nosotros aparcamos un poco en las afueras, en una zona deportiva con espacio gratuito para autocaravanas (57.7235676, 10.5819311).

El paseo lo iniciamos por el puerto, contemplando primero las embarcaciones de recreo, después las de faena y finalmente un gigantesco trasatlántico con bandera inglesa atracado en una zona privada e inaccesible del puerto.

Skagen, Dinamarca en autocaravana
Bulliciosas calles de la zona antigua de Skagen con sus casas del color amarillo típico danés

Después volvimos para adentrarnos en sus bulliciosas calles donde se puede respirar ese aire artístico, ya que hay cantidad de comercios relacionados con la pintura y la escultura.

El paseo nos llevó hasta Vippefyret, un famoso faro de 4 siglos de antigüedad, situado en el punto más septentrional de Dinamarca y que dio origen a los faros modernos. Es el primer faro basculante en el cual se colgaba en el extremo de un gran brazo de madera una cesta de hierro, que se bajaba hasta el suelo para llenarla de carbón o leña a la cual se le prendía fuego y, mediante un contrapeso se elevaba varios metros sobre el terreno para advertir a los navíos de los peligros de los arrecifes de Grenen.

Skagen, Dinamarca en autocaravana
Vippefyret, un faro atípico

Después de la visita, volvimos a la autocaravana a comer y volvimos de nuevo a Grenen, para darle una nueva oportunidad, ya que el día anterior hizo tal vendaval que no lo pudimos disfrutar como se merece.

Para evitarnos el jaleo del aparcamiento, volvimos a dejar la autocaravana al borde de la carretera, frente al faro y está vez sí pudimos disfrutar de un largo paseo por la playa en la cual el mar del norte y el báltico se encuentran.

La temperatura era agradable y el viento era una brisa algo subida de tono, por lo que la película fue muy distinta.

Volvimos a ver la foca del día anterior, pero esta vez rodeada de bastantes patos y cientos de gaviotas que estaban flotando junto a la playa.

Grenen, Dinamarca en autocaravana
La playa de Grenen estaba llenita de gaviotas

Bien entrada la tarde volvimos a la autocaravana y pusimos rumbo al mismo sitio en el que habíamos pasado la noche anterior. De hecho, conseguimos aparcar en el mismo lugar.

Aproveché para ir a llenar el agua de las perrillas y de paso inspeccionar la zona de carga y descarga de aguas, donde me llevé un pequeño chasco, ya que únicamente se puede descargar grises y negras, pero no cargar limpias…vaya…

Día 24 de julio: Lindholm Høje – Rold Skov – Rebild (135,9km)

Después de otra noche bien tranquila, nos levantamos para las 08:00 y después de desayunar pusimos rumbo a nuestro primer destino para ese día: Aalborg.

La idea no era visitar Aalborg, sino el Vikingemuseet Lindholm Høje, un museo gratuito al aire libre donde se encuentra el mayor yacimiento de restos funerarios vikingos. Dejamos la autocaravana en el parking gratuito de tierra (57.0786380, 9.9143068) donde parece que se puede pernoctar y nos dirigimos al museo. Al llegar vimos que hay un edificio que es el museo donde se guardan los objetos encontrados en las tumbas y éste sí que es de pago.

Lindholm Hoje, Dinamarca en autocaravana
Las tumbas de los hombres tienen forma de barco y las de las mujeres, ovaladas.

Si Ribe nos enseñó como vivían los vikingos, Lindholm Høje nos mostró como despedían a sus muertos y como concebían el viaje hacia el más allá.

Se trata de un cementerio con unos 1.500 años de historia y está situado en lo alto de una colina con vistas al Limfjord, una de las rutas marítimas más importantes del norte de Jutlandia. Desde ese punto podían controlar el paso de embarcaciones y comunicarse fácilmente con otras comunidades.

En el asentamiento se han identificado unas 700 tumbas de incineración, lo que lo convierte en el mayor cementerio vikingo de Dinamarca.

Las piedras que hay allí no están colocadas al azar, sino que unas forman círculos u óvalos, lo que indica que pertenecía a enterramientos femeninos. Por otro lado, están las tumbas con forma de barco, lo que indicaba que se había enterrado a un hombre.

El dato tal vez más curioso sobre este cementerio es que hacia el final de la Era Vikinga los vientos cubrieron el asentamiento con montañas de arena, lo que hizo que lo abandonaran. Curiosamente esa arena actuó como una capsula del tiempo y fue a mediados del siglo pasado, en 1950 cuando se excavó.

Si os interesa, los objetos recuperados de las tumbas se pueden visitar en el museo que está allí mismo (de pago), pero como no se puede entrar con perros, no lo visitamos, ya que no nos apetecía tener que dejarlas en la autocaravana solas.

Después de pasear un buen rato por la zona, imaginando lo que hubiera sido vivir allí decidimos seguir ruta, concretamente a un centro comercial bastante grande cerca de allí (57.004703, 9.878360) de la cadena Bilka. Nos estaba siendo difícil encontrar comida vegana para Irene así que no quedaba más remedio que ir a grandes superficies para encontrarla y buscando en Internet, se recomendaba esta cadena por ser la que mayor variedad de comida vegana suele tener.

Con la nevera y despensa a rebosar de nuevo, fuimos en busca de un lugar más tranquilo para comer y de paso llenar el agua de la autocaravana, ya que en el área anterior únicamente se podía vaciar el químico. Para ello fuimos a otra área de descanso de la autopista (56.9939085, 9.9005468) donde comimos y repostamos H2O.

Valoramos si volver al aparcamiento del museo vikingo que habíamos visitado por la mañana, ya que es posible dormir allí, pero al final nos animamos y seguimos hacia el próximo destino: el bosque Rold Skov y su Troldeskoven (bosque de los trolls).

Troldeskoven, Dinamarca en autocaravana
En muchas zonas naturales encontramos estos espacios para hacer hogueras, súper preparados.

El ideal es visitarlo a la hora que lo hicimos nosotros, a media tarde, ya que los rayos del sol inciden entre las retorcidas hayas y crean una atmósfera fantástica.

Aparcamos en el parking que hay al inicio de la ruta (56.8304815, 9.8213945), donde teníamos intención de quedarnos a dormir, así que pusimos parasoles y cortinillas.

Después cruzamos la carretera y fuimos siguiendo las señales hasta llegar a la zona del bosque catalogada como “el Bosque de los Trolls”.

Troldeskoven, Dinamarca en autocaravana
Un bosque mágico

Se trata de una zona con hayas retorcidas por el viento, cubiertas de musgo que, junto a los rayos que se cuelan entre las copas del sol del atardecer, le dan al lugar un aspecto de bosque de fantasía.

También nos acercamos hasta una construcción de madera que se eleva entre las copas de los árboles y desde la cual se aprecia una vista increíble de toda la zona pero la subida por las escaleras fue de pánico porque la estructura se balanceaba un montón.

El paseo no lleva mucho tiempo, ida y vuelta, parándonos a hacer fotos, vídeos, etc… no nos llevó más de una hora, así que a la vuelta paramos para ver un poco a los cervatillos que tienen en el hotel cercano al parking donde estábamos.

Troldeskoven, Dinamarca en autocaravana
Árboles retorcidos del camino

Teníamos pendiente hacer otra ruta por la zona, pero se nos había hecho un poco tarde ya, así que después de debatirlo, volvimos a quitar cortinillas, parasoles y nos acercamos al parking del centro de visitantes de Rebild Bakker (56.8313322, 9.8424756) que está 1,5 kilómetros más adelante y desde donde se inicia la ruta que teníamos pendiente.

Mientras que en el otro aparcamiento estábamos solos, en este encontramos 4 autocaravanas. Buscamos el lugar más apartado que vimos y echamos el ancla definitivamente. No era un lugar tan idílico como el aparcamiento anterior, pero al menos no dormiríamos solos y nos encontrábamos al inicio de la ruta prevista para la mañana siguiente.

Día 25 de julio: Valle de Gravlev Ådal | Ravnkilde y Lille Blåkilde (0km)

La noche en el parking fue tranquila, al igual que la mañana. Es curioso, porque los daneses tienen un horario similar al nuestro, es decir, que no los tienes como los franceses a las 07:00 am a tope de energía, sino que la gente empieza a llegar a los sitios más bien rozando el mediodía, lo que nos da espacio para levantarnos tranquilos, desayunar y ponernos en marcha para estar de vuelta cuando la gran masa llega al lugar, y eso hicimos.

Esa mañana nos dedicamos a disfrutar del valle de Gravlev y recorrer sus bosques de hayas retorcidas y visitar dos de sus manantiales más famosos: el Ravnkilde y el Lille Blåkilde.

Ravnkilde y Lille Blakilde, Dinamarca en autocaravana
Manantial Ravnkilde

Cogimos unos mapas del poste de información que hay en el parking junto a una fuente y, saliendo en dirección al pueblo, seguimos las indicaciones de la flecha triangular blanca.

Primeramente, por una pradera y más adelante por bosque cerrado, recorrimos uno de los lugares catalogados como más mágicos y misteriosos de toda Dinamarca.

Las hayas están realmente retorcidas, lo que da un aspecto fantasmagórico al bosque, lo que es su principal atractivo. El camino no es que sea muy complicado, pero si os animáis a hacerlo os recomendamos calzado de trekking adecuado, ya que hay que bajar algunas cuestas un poco empinadas con unas escaleras bastante rústicas que, en seco bien, pero como haya llovido…igual pegas algún resbalón.

En 1,5km llegamos al primero de los manantiales, el Ravnkilde. Intentamos llegar a donde mana el agua, pero la zona está muy encharcada y no estábamos muy seguros de conseguir nuestro objetivo sin poner en peligro la “sequedad” de nuestras zapatillas, así que desistimos y, siguiendo por la portilla que se encuentra a la derecha, continuamos con la excursión.

Cruzando la verja, el camino discurre por una pista ancha de grava, pero poco a poco se va estrechando, pero sin ser complicado. Tras dejar a la derecha una especie de granja donde hay en escrito en una piedra “Lille Blåkilde”, nos asegura que vamos por buen camino.

A la izquierda vemos el lago de Gravlev y detrás el pequeño pueblo de artistas que da nombre al lago.

El sendero se va estrechando hasta convertirse en una pequeña pasarela de madera que cruza el humedal y llega hasta el Lille Blåkilde.

Ravnkilde y Lille Blakilde, Dinamarca en autocaravana
Manantial Lille Blåkilde

Se nota que el nacedero está más accesible, ya que había bastante gente haciendo cola para beber de el. No os voy a decir que sea fácil, pero después de meter el zancarrón en el agua, conseguí llenar la botella con la preciada agua.

El agua brota del acuífero con una pureza extraordinaria y los daneses beben de ella desde hace siglos. Según estudios, el agua que sale ahora procede de la lluvia que cayó hace medio siglo y se ha estado filtrando por las rocas calcáreas hasta salir totalmente purificada, enriquecida y cristalina. La temperatura a la que emerge es de 7ºC u 8 ºC durante todo el año, haga frío o calor, su temperatura es estable.

Después de pegar unos buenos tragos y cargarnos de energía milenaria seguimos un poco hasta el estanque que se forma con el agua del manantial. Llama mucho la atención lo blando que está el suelo, dando la sensación de ser un piso flotante sobre el agua.

En vista de que estaba comenzando a venir más gente, hicimos el camino de vuelta, pero parando en el puente que cruza uno de los afluentes que alimenta el lago Gravlev. Las vistas y la energía del lugar son indescriptible.

Ravnkilde y Lille Blakilde, Dinamarca en autocaravana
Vistas desde el puente de madera a la vuelta del manantial

Justo pasó por debajo nuestro una familia en piraguas, lo que nos dio bastante envidia, ya que recorrer la zona por los afluentes debe ser una gozada.

La vuelta, en lugar de hacerla por el mismo sendero, lo hicimos por la pista que se abre a la izquierda de la granja donde está escrito en la piedra grande el nombre de Lille Blåkilde.

Según explica en un pequeño panel, esa colina acogió a una colonia de artistas hasta que quedó en desuso.

Siguiendo por el camino vimos a la izquierda unos túmulos todavía sin excavar (están marcados en el mapa informativo). Según leímos, debe haber cerca de 50 túmulos intactos que los arqueólogos todavía no han explorado.

Ravnkilde y Lille Blakilde, Dinamarca en autocaravana
Uno de los túmulos que vimos a la vuelta de los manantiales

Unas tres horas y cerca de 5 kilómetros después de haber iniciado nuestra marcha, llegamos de nuevo al parking del que habíamos salido.

Como curiosidad el Museo que hay allí cuenta la historia de la emigración danesa a Estados Unidos. Entre 1850 y 1920, debido a la tremenda pobreza del país, unos 300.000 daneses vendieron todo y cruzaron el Atlántico en busca de un futuro mejor.

La mayoría prosperaron en estados como Iowa, Minnesota, Wisconsin, Nebraska y Dakota del Sur, donde a día de hoy todavía hay comunidades con fuertes raíces danesas.

A mediados del S. XX un grupo de emigrantes daneses que habían hecho fortuna, quisieron expresar y agradecer lo que significaba para ellos su país de origen, así que compraron las colinas de Rebild Bakker y la donaron al pueblo danés con la condición de que se mantuviera como un espacio natural, del cual podemos disfrutar actualmente.

El día había sido tan agradable y el lugar era tan tranquilo, que nos dio pereza ponernos de viaje de nuevo, así que decidimos quedarnos una noche más y reponer fuerzas. Dimos un paseo por el pueblo de Rebild que tiene algunas casitas con tejado de paja muy cucas y, como vimos en todo Dinamarca, unos jardines que podían competir perfectamente con los franceses.

Día 25 de julio: Museo vikingo de Fyrkat – Åstrup (105,9km)

La noche fue tranquila, pero esa mañana de sábado se levantó gris y amenazante de lluvia. No nos pillaba por sorpresa, ya que andábamos bien atentos a las condiciones meteorológicas y el plan para ese día era “de interior”.

Arrancamos y nos dirigimos al museo vikingo de Fyrkat. El museo tiene dos asentamientos separados por 1km y en el segundo hay una zona donde se permite la pernocta de autocaravanas (56.6254223, 9.7727741).

El museo es al aire libre y en algunas zonas es posible acceder con perros, pero no nos apetecía andar haciendo turnos para visitar las casas o las exposiciones, así que les dimos un paseo por los humedales y las dejamos descansando en la autocaravana.

La entrada al museo son 110 coronas danesas por persona, lo que equivale a unos 15€ y da acceso a ambas partes del museo.

Museo Fyrkat, Dinamarca en autocaravana
Fortaleza vikinga, las piedras marcan dónde estaban las estancias del ejército de Harald

En la que estábamos digamos que es la parte más militar o defensiva y es patrimonio de la UNESCO ya que se puede apreciar un enorme círculo perfecto de 120 metros de diámetro, rodeado por una muralla de tierra que albergaba una de las fortalezas defensivas más adelantadas de la época.

El rey Harald Bluetooth estaba unificando Dinamarca y necesitaba de estas fortalezas colocadas estratégicamente para lograr su cometido.

También se puede visitar la recreación de una enorme casa comunal, además de una sala con parte de los objetos que se encontraron durante las excavaciones.

Museo Fyrkat, Dinamarca en autocaravana
Casa comunal

También proyectan unas reconstrucciones en vídeo para ayudarnos a hacernos una idea de lo que se está viendo.

Al siguiente museo, en lugar de mover la autocaravana, nos acercamos andando por un paseo que atraviesa los humedales. La verdad es que no se tarda ni 10 minutos en llegar y el paseo es agradable.

En está otra sección se ha recreado lo que era una granja vikinga de la época, con sus diferentes secciones y gremios. En está parte los críos ¡¡se lo pasan “vikingo”!!

Museo Fyrkat, Dinamarca en autocaravana
Poblado vikingo del museo al aire libre

Nuestra siguiente parada era la ciudad de Aarhus, pero el tiempo se estaba torciendo definitivamente, así que fuimos al área de autocaravanas de Åstrup (56.2460788, 10.3392901), que se encuentra a pocos kilómetros y parecía un lugar más tranquilo para pasar una tarde lluviosa.

El área principal cuenta con espacio para unas 13 autocaravanas, el precio es de unos 20€/noche (150 coronas danesas) y tiene vistas al puerto.

Llegamos sobre las 14:30 y todavía había muchas plazas libres, así que cogimos la más apartada y echamos ancla con la cabina mirando al puerto. Salimos para ver como se pagaba y la verdad es que no está muy fácil. Hay que ir hasta la casa principal del puerto (56.2443068, 10.3421879), frente a una enorme grúa, donde hay una máquina para pagar. Te da un ticket que debes ponerlo visible en la ventanilla ya que, si pasan a revisar y no lo tienes, son 115€ de multa por día.

Los servicios tampoco es que estén muy fáciles. Se encuentran a medio camino entre el área y el puerto. Ahí puedes echar grises y el químico. Para cargar agua, en la propia área hay un grifo, pero coincide con una de las plazas, por lo que debes molestar a los que están ahí. Nosotros optamos por ir al “área 2”, que está justo detrás y se accede un poco más adelante, ya que tiene unos postes de luz con mangueras que permite cargar sin molestar a nadie.

Las plazas disponen de poste de luz, pero se pagan a parte. Cuestan 20 coronas (unos 2,5€), sólo que se activan mediante un código QR que hay en el propio poste. Estuvimos enredando un rato, pero como realmente no necesitábamos luz, lo acabamos dejando.

Área de autocaravanas de Astrup, Dinamarca
Vistas al puerto desde el área para autocaravanas de Åstrup

Durante la tarde, entre aguacero y aguacero había una pequeña tregua, así que aprovechamos para salir por el sendero junto al área y conocer un poquito mejor la zona. Como somos gente que nos gusta vivir al límite, arriesgamos y fuimos hasta el puerto no queriendo ver la enorme cortina de lluvia que estaba viniendo.

Por suerte pudimos capearla bajo un porche en el puerto y en cuanto escampó, apretamos el paso para llegar antes de la lluvia definitiva.

El resto de la tarde la pasamos descansado en el área la cual, por cierto, ya se había llenado y las autocaravanas empezaban a llenar el área 2, bastante más fea ya que se encuentra en una zona con embarcaciones para reparar.

Como curiosidad, la población alberga la central eléctrica de biomasa de Studstrupvaekt, la cual afea bastante el paisaje si miras tierra adentro, pero la verdad es que es una solución bastante sostenible y produce tanto electricidad como calor para alimentar las calefacciones de las viviendas del entorno.

Día 26 de julio: Museo Den Gamle By – Puente infinito – Parque de Ciervos de Aarhus (43,8km)

Después de una noche bien tranquila, la mañana nos recibió con mejor tiempo que con el que nos despidió la noche anterior, así que sin pereza ni remoloneos, nos pusimos en marcha hasta la ciudad de Aarhus para ver el famoso museo al aire libre de Den Gamle By.

Aparcamos en el parking cercano al jardín botánico (56.1610577, 10.1924844) y como era domingo era gratuito así que perfecto. Preparamos la autocaravana para dejar a las perrucas en la autocaravana ya que está permitido entrar en el museo con perros pero no en las casas, así que preferimos dejarlas tranquilas descansando. Nos acercamos a la entrada del museo que se encuentra a unos 5 minutos andando y pagamos las 220 coronas danesas por persona (unos 29€) que cuesta, dudamos si merecería la pena, pero una vez entras…vaya si merece la pena.

Museo Den Gamle By, Dinamarca en autocaravana
Es impresionante cómo está recreado el museo

Den Gamle By, en Aarhus, es mucho más que un museo: es un auténtico viaje en el tiempo. Considerado uno de los primeros museos al aire libre del mundo, reúne más de 80 edificios históricos trasladados desde distintos puntos de Dinamarca y reconstruidos con un nivel de detalle extraordinario. Pasear por sus calles es recorrer varios siglos de historia, desde el siglo XVI hasta la década de 1970, entrando en casas, comercios, talleres y viviendas que recrean con total fidelidad cómo era la vida cotidiana de cada época.

Lo que hace realmente especial a Den Gamle By es que no solo muestra edificios antiguos, sino que consigue que el visitante se sienta parte de ellos. Los sonidos, los olores, los objetos originales y el trabajo de los guías caracterizados convierten la visita en una experiencia inmersiva difícil de olvidar. Es un lugar imprescindible para comprender la evolución de la sociedad danesa y, sin duda, uno de los museos más sorprendentes y mejor concebidos que hemos visitado no solo durante nuestro viaje por Dinamarca, sino en todos los años que llevamos viajando.

Hay museos que se visitan y museos que se viven. Den Gamle By pertenece a este segundo grupo. No solo enseña la historia de Dinamarca; consigue que, durante unas horas, te sientas parte de ella.

Museo Den Gamle By, Dinamarca en autocaravana
Auténticas casas traídas de su lugar de origen y reconstruidas en el museo

Sin pararnos demasiado la visita nos llevó 4,5 horas y salimos…porque teníamos a las perrillas en la autocaravana, lo demás podíamos habernos pasado todo el día allí dentro. De hecho, hay restaurantes de todo tipo, desde perritos calientes, pasando por pizzas hasta temáticos dentro de la propia época de la zona en la que te encuentres. También hay gente que llevaba su propia comida.

A nosotros, sinceramente, nos pilló desprevenidos y no esperábamos que nos fuera a llevar tanto tiempo así que, salvo las cámaras de vídeo y fotos, no llevábamos nada más.

Con los ojos y el cuello reventado de mirar para todos los lados tratando de captar hasta la última esencia del lugar, salimos casi a las 15:00 a comer. Las chuchillas estaban perfectamente, casi mejor que nosotros, así que comimos y salimos a por la segunda parte del día, el jardín botánico que se encuentra al lado del museo.

Jardín botánico de Aarhus, Dinamarca en autocaravana
Jardín botánico exterior

Se trata de un jardín municipal, por lo que su visita es gratuito. Tiene una gran parte al aire libre, por lo que salimos con las perras y de paso compensarles las horas de “abandono” cruel. Tiene otra parte cubierta que debe ser muy interesante con especies tropicales y una zona con muchas mariposas, pero cierran a las 17:00 y se nos hizo tarde, por lo que no pudimos visitarlo. Por cierto, los perros no pueden acceder a esa parte.

Lo que había sido una mañana soleada y agradable, se tornó en una tarde gris y lluviosa. Aún así, fuimos a ver “la curiosidad” o “punto Instagram” de Aarhus: The Infinite Bridge o Puente Infinito en la lengua de Cervantes.

Puente infinito Aarhus, Dinamarca en autocaravana
Infinite Bridge

Por lo visto crearon una pasarela de madera circular sobre el mar para un evento y gustó tanto, que la gente pidió que la dejaran, así que se ha convertido en visita obligada para los cazadores de curiosidades.

También hay un parque con ciervos en semi-libertad muy cerca, así que aparcamos en el parking junto a los ciervos (56.1231553, 10.2188895) y salimos en busca de la famosa pasarela.

Estaba lloviznando, pero si hay algo que hemos aprendido en nuestros viajes por Escocia y Noruega es que el tiempo no te puede detener. Te pones la ropa adecuada para cada condición meteorológica y sales de paseo.

En cuestión de 3 minutos llegamos a la pasarela en cuestión y, fijaos si es famosa que, pese al mal tiempo había bastante gente recorriendo el curioso círculo.

Algunas fotos y varios vídeos después, volvimos al aparcamiento y por turnos, porque los perros no están permitidos, entramos para ver a los cervatillos.

Ciervos en Marselisborg Dyrehave, Dinamarca en autocaravana
Reserva natural de Marselisborg Dyrehave donde puedes observar ciervos bien cerca

Es una experiencia un tanto curiosa; viven en semi-libertad, es decir, están en la reserva natural Marselisborg Dyrehave, un recinto cerrado pero sin jaulas y la gente puede acceder libremente para ver a los ciervos.

Entre pitos y flautas se nos hicieron más de las 19:00, así que por no andar buscando donde dormir, decidimos volver al área de la que habíamos salido esa mañana.

Encontramos un sitio libre, así que allí nos quedamos.

Día 27 de julio: Ruinas del Castillo Kalø – Iglesia de Bregnet – Sletterhage Fyr (50,2km)

La noche fue lluviosa, pero muy tranquila en cuanto a vecinos y tráfico se refiere. Nos levantamos sin excesiva prisa y tras desayunar nos pusimos en marcha dirección a las ruinas del Castillo de Kalø.

No tardamos mucho en llegar y aparcamos en el enorme aparcamiento de hierba y grava (56.2836143, 10.4812819) de la izquierda, junto a otras autocaravanas.

El cielo se debatía entre nubes y claros, pero todo azotado por un fortísimo viento que hacía incluso complicado andar.

Avanzamos contra los elementos por una especie de calzada romana por la cual no era nada fácil caminar. Más adelante nos enteramos de que era una medida defensiva de la época para imposibilitar el avance ligero de las tropas enemigas, dejándolas expuestas a los arqueros de la torre defensiva.

Una vez en el castillo, disfrutamos de las vistas, nos imaginamos una época anterior y, gracias a ChatGPT, que lo usamos como audio guía (puedes ver un vídeo sobre cómo lo usamos en nuestro canal de Youtube), supimos de la historia de la torre.

Castillo Kalo, Dinamarca en autocarvana
Espectacular acceso a las ruinas del castillos de Kalø

La fortaleza se construyó en el año 1313 por el Rey Erik Menved para defenderse de las rebeliones de sus nobles por los altos impuestos que cobraba para financiar sus guerras, la cual quedó en desuso en el S. XVI, cuando los cañones hicieron su aparición y este tipo de construcciones perdieron su efectividad.

Como dato anecdótico, en está torre estuvo prisionero en 1518 un joven noble sueco llamado Gustav Vasa, quien se escapó disfrazado de campesino y con el tiempo se acabó convirtiendo en el rey Gustavo I Vasa, quien fundó la Suecia moderna, poniendo fin a la Unión de Kalmar y por lo tanto, cambiando la historia de Escandinavia.

Entre claro y claro, venía chubasco, pero gracias al vendaval nos secábamos rápido, así que, tras volver de la ruina, nos animamos a seguir el paseo y nos acercamos a la bonita iglesia de Bregnet, cuyos orígenes se remontan al S. XII y alberga un precioso cementerio típico danés, que es más un jardín que un recordatorio de los que se han ido. Sinceramente, el paseo mereció la pena.

Iglesia Bregnet, Dinamarca en autocaravana
Las vistas desde el precioso cementerio de la iglesia de Bregnet

Por el bosque junto al parking debe haber un dolmen, pero el viento y la lluvia se habían vuelto realmente desagradables, así que volvimos a la autocaravana para comer y plantear en siguiente destino, el faro Sletterhage.

Por el camino paramos a echar gasoil al precio de 17,29 Coronas Danesas, es decir 2,31€/l… ¡una pasta!. Al menos pillamos una gasolinera OK, que es de las que mejor precio tienen en Dinamarca, aunque no os volváis muy locos, ya que los precios son muy estables en todas las gasolineras, no habiendo prácticamente competencia entre ellas.

En unos 25 minutos llegamos al parking del faro de Sletterhage (56.0958831, 10.5133082), que tiene espacio para 5 autocaravanas, es gratuito y se puede pernoctar sin problemas.

Sletterhage fyr, Dinamarca en autocaravana
Esperamos al atardecer para poder sacar el faro con una preciosa luz

Aparcamos en un hueco que había entre otras cuatro ACs y salimos a disfrutar del espectáculo que ofrecía un cielo negro, del cual se escapaban unos rayos de luz que acariciaban el mar revuelto por un viento terrible. Al menos, venía de frente y la autocaravana se mueve menos gracias a su aerodinámica.

El parking os hemos dicho que es gratuito, aunque hay unos sobres en los que te piden la voluntad, ya que hay una sociedad de conservación del faro y el entorno, que usa ese dinero para mantenimiento de la zona.

El viento no aflojaba, pero la lluvia dio un respiro, así que salimos a ver el entorno y, siguiendo las marcas amarillas, acabamos haciendo un bonito recorrido de unos 5 kilómetros en el que vimos reliquias de la II Guerra Mundial, como es un radar, ruinas de barracones y un cañón antiaéreo.

Sletterhage fyr, Dinamarca en autocaravana
Cañón antiaéreo

Todo se hace recorriendo la costa, así que realmente, merece la pena.

De vuelta en la autocaravana vimos que nos habían dejado un sobre para que no se nos olvide hacer el donativo por pernoctar allí, el cual hicimos encantados, ya que poder disponer y disfrutar de lugares así, son los que dan sentido a nuestra forma de viajar.

Día 28 de julio: Ebeltoft – Museo de Jelling (170,7km)

La noche fue ventosa, pero de esas de las que te acuerdas. Menos mal que nos pegaba de frente y no de costado, lo demás dormir hubiera sido una aventura.

Nos levantamos, recogimos todo y, antes de irnos, dimos un último paseo hasta una construcción con forma de tubo de hormigón que se ve desde el parking a la derecha. Resulta que se trata de un refugio para pescadores en el cual se puede dormir, hacer fuego, etc.

Después pusimos rumbo a la ciudad de Ebeltoft, catalogada como una de las ciudades más bonitas y mejor conservadas de todo Dinamarca. De hecho, muchos daneses la consideran como la Villa Medieval con más encanto de Dinamarca.

Aparcamos en un parking de Ebeltoft (56.1996484, 10.6827876) en el cual mucha gente se queda a dormir y no está muy alejado del casco histórico.

Cuando llegamos estaba bastante vacío y con algunas autocaravanas en el “segundo parking” que está más elevado y protegido tanto del viento como del ir y venir de los vehículos, aunque como nosotros no nos íbamos a quedar, aparcamos abajo.

Atravesamos el casco histórico y nos dirigimos al puerto, a ver la impresionante Fragata Jylland, botada en 1860 y participó en la Segunda Guerra de Schleswig contra Prusia y Austria.

Ebeltoft, Dinamarca en autocaravana
Fragata Jylland

Se puede visitar aunque es de pago, pero como íbamos con las perrillas, no entramos. Aun así, desde fuera impresiona. Con sus 70 metros de eslora y con su estructura original bien conservada, hace que bien merezca la visita.

Después subimos a la zona antigua, que no se encuentra muy lejos de allí. Paseamos sin rumbo por las calles de Adelgade, Juulsbakke y Overgade. Las casas con entramado de madera, desafiando al tiempo, hacen de Ebeltoft un lugar de cuento.

Nos gustaría destacar el antiguo ayuntamiento de la localidad. Construido en 1576, se trata del edificio más emblemático de la ciudad, además de uno de los ayuntamientos más antiguos de todo Dinamarca.

Como curiosidad, contaros que el antiguo ayuntamiento de Ebeltoft es uno de los lugares más famosos y preferidos para casarse. Cada año cientos de parejas de todo el mundo vienen a casarse ahí.

Después de patearnos todo el casco antiguo, entre multitud de visitantes, tiendas, bares y restaurantes, volvimos al puerto a babear un poco con los enormes yates y las casas de lujo que están construyendo al lado.

Cuando nos empezaron a rugir las tripas, volvimos a la autocaravana, comimos tranquilamente. La verdad es que no hay muchas opciones veganas en los restaurantes de Dinamarca, por lo menos en estos pueblos pequeños, así que menos mal que llevamos cocina portátil, ja ja ja. Después de descansar, pusimos rumbo a nuestro siguiente destino, Jelling, ni más ni menos que el lugar donde nació Dinamarca.

Por el camino paramos en un área gratuito de la autovía para reponer aguas y vaciar el químico.

El día se fue torciendo y llegamos a Jelling entre chubascos y algunas ráfagas de viento que hicieron la tarde un tanto desapacible.

Museo de Jelling, Dinamarca en autocaravana
Piedras con las runas grabadas de Harald Bluetooth

Aparcamos en el parking junto al museo y monumento de la UNESCO (55.7579218, 9.4152356) donde se encuentran las piedras con las runas grabadas por el propio Harald Bluetooth, el rey vikingo que unificó Dinamarca.

El parking es gratuito, al igual que el museo exterior, y se puede pernoctar, así que allí nos quedamos.

Se encuentra junto a un parque infantil ambientado en personajes mitológicos vikingos, al cual parece ser que viene mucha gente de la zona únicamente para que la chavalería juegue, por lo que puede ser algo ruidoso durante el día.

La tarde estába gris, pero todavía era relativamente pronto y había poca gente, por lo que salimos a visitar con tranquilidad lo que un día fue la ciudadela más importante del país.

Museo de Jelling, Dinamarca en autocaravana
Uno de los túmulos del museo

El museo al aire libre de Harald Bluetooth permite recorrer el mismo escenario donde nació el reino de Dinamarca hace más de mil años. A través de la recreación del inmenso recinto real, marcado por cientos de postes blancos que dibujan la antigua empalizada, y de la ubicación de las casas vikingas, los túmulos funerarios, la iglesia y las famosas piedras rúnicas, es posible comprender la enorme magnitud del complejo construido por Harald Bluetooth para demostrar su poder y anunciar la cristianización del país.

Caminar por este lugar es hacerlo sobre los cimientos donde nació la Dinamarca moderna.

Día 29 de julio: Jelling – Svanninge Bakker (124,8km)

La mañana salió con bastante mejor tiempo que lo que despedimos el día anterior, así que después de desayunar dimos otra vuelta por lo que fue la casa de Harald Blatland o Harald Bluetooth, como lo han traducido al danés actual.

Pusimos rumbo a lo que los daneses denominan “la Suiza Danesa”, por lo que nos dirigimos a la isla de Fionia, pero no sin antes parar en un supermercado para avituallarnos de nuevo.

Una curiosidad que no se si os lo hemos comentado anteriormente, pero es que aquí la gente es tan confiada que los carros no están atados ni hace falta moneda para sacarlos. Tu vas, lo coges, lo usas y, cuando has terminado, lo dejas de nuevo en el sitio de los carros.

Entre pitos y flautas llegamos a nuestro destino, el Parking de Svanninge Bakker (55.12698, 10.25545) sobre las 14:15, así que después de aparcar en lo que nos pareció un buen sitio a la sombra, comimos directamente, sin pisar el exterior.

El parking es el típico de tierra y pinaza, protegido por los árboles y la vegetación, lo que se agradeció mucho ya que sumamos más de 12º a las máximas del día anterior.

Svanninge bakker, Dinamarca en autocaravana
Aquí se aprecia la altura de las colinas de los Alpes daneses.

Dinamarca debe ser así, un día tienes lluvia y 16ºC y al día siguiente un sol radiante con 28ºC. Es como vivir en una primavera continua, en la que puedes vivir las cuatro estaciones en un mismo día.

Esperamos a que bajara un poco el sol y sobre las 17:30 salimos a hacer dos de las cuatro rutas que el folleto informativo que había en la zona de baños marcaba, la roja y luego la amarilla.

Esta zona destaca tanto del relieve plano danés, que lo llaman De Fynske Alper (los Alpes de Fionia) por su relieve de colinas, valles y bosques, paisaje que se modeló hace unos 20.000 años al final de la última glaciación.

Cada una de las rutas nos llevó algo menos de una hora cada una y recorres los dos tipos de entorno que puedes encontrar allí. El primero son colinas de hierba mantenida por rebaños de ovejas y cabras. El segundo es más boscoso y te adentras en lo más profundo a través de cómodos senderos.

También hay varias pistas para BTT, catalogadas por colores en base a su nivel de dificultad. Una pena no viajar con la bici, lo demás unas cuantas vueltas ya habría dado por allí.

Fueron caminatas sencillas pero nos sentó muy bien volver a la tranquilidad de la naturaleza por unas horas.

El sitio parecía muy tranquilo y no había carteles prohibiendo la pernocta, así que tras el paseo, pasamos el resto de la tarde descansando un poco y después de cenar…a dormir.

Día 30 de julio: Svanninge Bakker  – Puente Storebaeltsbroen a Copenhague – Enebaerodde Fyr – Drigstrup Sogn (107,5km)

La noche en el aparcamiento del parque fue tranquila, aunque, pese a estar en el segundo aparcamiento y puesto la cama de la autocaravana hacia el bosque, la carretera se oía bastante. Menos mal que esta gente se guarda pronto y para media noche no se escuchó nada hasta la mañana.

Nos levantamos sobre las 8:00, dimos un último paseo con las perrillas hasta el alto con el mástil de bandera desde el cual hay una vista espectacular del valle y pusimos rumbo al famoso puente Storebaeltsbroen que pasa a la isla de Selandia, donde se sitúa Copenhague.

No teníamos intención de visitar Copenhague en este viaje, pero el Gran Belt (Storebaeltsbroen), con 18km de longitud, dos puentes, un túnel ferroviario y la isla artificial de Sprogø es una de las obras de ingeniería más importantes de Dinamarca, por lo que su visita, es parada obligatoria.

Iba a ser un día de mucho calor, por lo que aparcamos en el parking grande cerca del camping (55.3032037, 10.8275940), en una zona bien rodeada de sombra y salimos a ver la obra faraónica.

Impresiona ver semejante armatroste por el mar y los cientos de vehículos que pasan cada minuto. Si os preguntáis por qué no lo cruzamos, debéis saber que hay que pagar un peaje de ida y otro tanto de vuelta de 370DKK a 610DKK (49,50€-81,60€) para autocaravanas, en función del tamaño y peso.

Si os preguntáis por qué no pasamos a ver la capital, deciros que con autocaravana y dos perracos, visitar estas grandes urbes es un infierno, por lo que estamos dejando lugares como Venecia, Roma, Florencia, Londres, Copenhague, Amsterdam…para un futuro y visitarlas exclusivamente viajando en avión reservando una estancia en un hotel del centro. Creemos que lo vamos a disfrutar mucho más.

Playa de Nyborg, Dinamarca en autocaravana
Al fondo de la playa se ve el monumental puente que cruza a la isla de Selandia

Hicimos el paseo hasta que llegamos junto al puente y después por la playa en sentido opuesto hasta el pueblo de Nyborg, recorriendo la costa.

Resulta curioso como tienen un sistema de aviso para anunciar la calidad del agua en tiempo real. Si todo está correcto, aparece en verde, pero si hay algún problema se ilumina una señal de prohibido en rojo y los días que va a durar esta prohibición.

Sobre las 14:30 volvimos a comer y el termómetro marcaba 30ºC, un infierno.

Enebaerodde Fyr, Dinamarca en autocaravana
El faro Enebaerodde al otro lado de la bahía

Después de llenar la panza pusimos rumbo al Faro de Enebaerodde, bueno, al otro lado de la bahía, ya que para llegar al faro en coche hay que dar una vuelta tremenda. La otra opción es ir al parking (55.5170798, 10.5699078) donde fuimos nosotros y coger un ferry.

Enebaerodde Fyr, Dinamarca en autocaravana
Namora y Brandy siempre con nosotros

El lugar no es que de para mucho, pero las vistas son muy chulas. Paseamos hasta un pequeño muelle, después vimos el pequeño ferry e irónicamente, donde pasamos más tiempo fue viendo un grupo de vacas escocesas que estaban pastando ahí mismo.

Para el día siguiente venía nuevamente cambio de tiempo, así que se levantó bastante viento y el cielo se puso con bastante bruma, algo de agradecer con semejante calor.

Enebaerodde Fyr, Dinamarca en autocaravana
Vacas escocesas al lado del pequeño puerto

Para pasar la noche nos decidimos por un parking a la entrada del pueblo de Drigstrup Sogn (55.4671073, 10.6021342) que habíamos visto en la app Parking4night.

Se trata de un pequeño parking de grava frente a la carretera de entrada al pueblo, pero que parecía tranquilo. Detrás hay un campo de futbol y delante, al otro lado de la carretera otro, pero de entrenamiento.

Nos aparcamos atrás del todo, con la cama protegida hacia los árboles, tratando de ocupar lo menos posible. Dormir sin compañía de otras autocaravanas siempre nos pone un poco nerviosos, pero allí nos quedamos.

Pues al final, allí no nos quedamos. Poco después de haber escrito la crónica del día llegaron un par de chavales en dos coches un poco ruidosos y aparcaron al lado nuestro. No hicieron nada sospechoso, simplemente estuvieron riendo mientras fumaban un par de cigarros y después, según llegaron se fueron.

Bajamos el nivel de alerta de 8 a 6 y justo cuando íbamos a empezar a cenar, los chavalotes volvieron, pero esta vez no eran dos sino 4. Tampoco es que hicieran absolutamente nada. Simplemente llegaron, aparcaron al lado nuestro, estuvieron echando risotadas y con cara de…no sé cómo decirlo sin ofender a nadie, con cara de jóvenes con poco que hacer, entraron al campo de futbol que estaba justo pegado a nosotros. Se les oía reírse y mucho así que, sin darle más vueltas, recogimos todo y en modo preventivo, arrancamos y pusimos rumbo a un área de autocaravanas próxima, la de Munkebo Bakke (55.4753042, 10.5610833).

En un principio la habíamos descartado por el tema del pago, más bien por la dificultad para pagar, ya que habíamos leído que se podía pagar con “Mobile Pay”, una aplicación que utilizan los países escandinavos, tipo Bizum. Algún otro usuario comentaba en Parking4night que pasaba una persona a cobrar pero otros muchos decían que no había pasado nadie.

Realmente se trata de una zona de hierba frente a la costa, que comparte espacio con barcas que están fuera del agua sea para reparar o hacer mantenimiento. Como llegamos de noche y solamente había una autocaravana, no le dimos más vueltas y la dejamos en el primer sitio que encontramos.

Día 31 de julio: Munkebo Bakke – Kerteminde – Martofte – Munkebo Bakke (55,1km)

Al levantarnos por la mañana, decir que acertamos de pleno, ya que un precioso amanecer frente al fiordo de Odense nos cargó de nuevo las pilas.

Munkebo bakke, Dinamarca en autocaravana
El área de Munkebo bakke tenía su encanto frente al mar y con la vista de los eólicos

En un principio la zona no es que sea súper espectacular, de hecho, hay tres eólicos bien cerca, al igual que un pequeño embarcadero y separado por un trozo de agua, un puerto algo industrial, pero por alguna razón, todos esos elementos juntos le dan ese lugar personalidad.

Desayunamos, sacamos a las perrillas y sobre las 09:30 am se nos acercó un coche, del cual salió un señor algo mayor y nos dijo que pasar la noche allí eran 100 DKK. Se nos acercó porque las otras dos autocaravanas, una noruega y otra alemana, tenían el mobile pay, pero nosotros no constábamos como que habíamos pagado, así que le dimos un billete de 100 DKK y todo listo.

El área dispone de agua potable y luz, todo incluido en el precio. La pena es que no tiene para vaciar grises ni químico.

Después de charlar en inglés con el hombre, nos acercamos al pueblo de Kerteminde, el cual tenía buena pinta cuando lo vimos al cruzar por allí el día anterior, parecía ser muy turístico, así que decidimos aparcar un poco apartados en un parking gratuito donde estaba el centro de salud (55.4512388, 10.6526945). En menos de 9 minutos ya estábamos en el puente de la entrada, donde había unos chavales saltando desde allí al mar.

Kerteminde, Dinamarca en autocaravana
Antigua entrada al puerto de Kerteminde

Kerteminde es uno de esos pueblos que invitan a pasear sin prisas. Situado en la costa noreste de la isla de Fionia, conserva el ambiente de un antiguo puerto pesquero donde el tiempo parece haberse detenido. Sus casas de colores, las calles tranquilas, el puerto lleno de pequeñas embarcaciones y el olor a mar hacen que sea un lugar perfecto para desconectar y disfrutar de la esencia más auténtica de Dinamarca.

Durante siglos fue un importante puerto comercial y pesquero del mar Báltico, y todavía hoy mantiene esa estrecha relación con el mar. No es un destino de grandes monumentos, sino de pequeños detalles: fachadas perfectamente cuidadas, jardines llenos de flores, antiguos espejos en las ventanas que permitían vigilar la calle sin asomarse y un ambiente relajado que enamora desde el primer momento.

Nuestra ruta por Kerteminde

Comenzamos el recorrido en el puerto deportivo, donde merece la pena detenerse a contemplar los veleros y el ir y venir de las embarcaciones. Desde allí nos dirigimos al puerto antiguo, el rincón con más personalidad del pueblo y donde todavía se respira el ambiente marinero de toda la vida.

Continuamos paseando por las calles del casco histórico, descubriendo las tradicionales casas danesas de colores y fijándonos en los curiosos espejos que muchas viviendas conservan en sus ventanas, utilizados antiguamente para ver quién llegaba por la calle sin tener que abrir la puerta.

Kerteminde, Dinamarca en autocaravana
Casas de entremado de madera pintorescas dentro de los patios

La siguiente parada fue la iglesia de San Lorenzo (Sankt Laurentii Kirke), el edificio histórico más importante de Kerteminde y uno de los mejores ejemplos del gótico de la isla de Fionia.

Lo mejor de Kerteminde no es un monumento concreto, sino su ambiente. Es uno de esos pueblos donde merece la pena dejar el mapa en el bolsillo y simplemente caminar, descubrir pequeñas callejuelas, asomarse al puerto y sentarse en una terraza a contemplar la vida pasar.

Después de visitar ciudades como Aarhus o lugares históricos como Jelling, Kerteminde ofrece un cambio de ritmo perfecto: tranquilidad, autenticidad y ese encanto marinero que hace que uno entienda por qué muchos daneses eligen esta zona para pasar sus vacaciones.

Creo que Kerteminde es uno de esos lugares que no suele aparecer entre los grandes imprescindibles de Dinamarca, pero precisamente por eso sorprende. Si buscáis un pueblo bonito, auténtico y con mucho encanto para recorrer a pie durante unas horas, es una parada que merece totalmente la pena.

Dada por finalizada la visita, volvimos a la autocaravana y fuimos hasta el área de aurocaravanas del puerto nuevo de Kerteminde (55.4519900, 10.6642337) para vaciar grises y el químico. Los servicios se encuentran a la entrada (o salida, en función de por donde pases) y lo pudimos utilizar sin mayor problema. Habíamos leído que era complicado encontrar sitio en esta área porque siempre se llenaba rápido y pudimos comproblarlo, ¡estaba hasta la bandera!

Para comer fuimos a un lugar un tanto recóndito, pero de gran belleza, Korshavn, una pequeña bahía natural situada en la península de Hindsholm, al norte de Keterminde.

Korshavn, Dinamarca en autocaravana
Paisaje tranquilo en Korshavn

Según pasas las últimas edificaciones, se puede ir a un parking algo más lejano, pero decidimos quedarnos en el que teníamos frente al pequeño embarcadero (55.6061922, 10.6065518) y recorrimos lo que quedaba para llegar al final de la pequeña península a pie.

Este pequeño abrigo natural, ha sido utilizado por pescadores y otras embarcaciones que navegaban por el Gran Belt desde la Edad Media, ya que era un lugar de refugio natural en los días de tormentas.

El tiempo se torció bastante y, lo que se inició como una mañana soleada y agradable, acabó siendo una tarde lluviosa y ventosa. De hecho, la temperatura se desplomó hasta los 12ºC…vamos, lo que viene a ser un día típico en Dinamarca.

Es una pena, porque en el parking del fondo, al que no fuimos, se inician algunos senderos desde los que se puede disfrutar de los acantilados bajos, praderas abiertas y unas vistas 360º sobre el mar, que dan la sensación de encontrarse en el fin del mundo.

El tiempo se estaba poniendo realmente desagradable así que, nos dimos por satisfechos con ese paseo y volvimos a la autocaravana para poner rumbo al área de autocaravanas de Munkebo Bakke donde habíamos pasado la noche anterior.

Al llegar nos llevamos una sorpresa, ya que lo que habíamos dejado como un área semi-desierta, se había convertido en un área a tope de autocaravanas. Se notaba que el fin de semana había llegado.

Unos daneses muy simpáticos sentados estoicamente bajo un toldo, mientras caían chuzos de punta, nos hicieron señas para que aparcáramos a su lado.

Como habían insistido tanto, nos parecía mal meternos directamente en la autocaravana, así que estuvimos chapurrendando en inglés un rato con ellos, hasta que noté que la lluvia había superado la cortina de agua de mi chaqueta.

Que le den a Murphy Que le den a Murphy

Los depósitos de grises los teníamos vacíos…pero los de agua limpia no, necesitábamos llenar sí o sí. Hay postes con dos enchufes y una toma de agua cada 20 metros aproximadamente, pero no pudimos ponernos cerca de ninguno de ellos.

Hice un intento ridículo de que mi manguera llegara hasta nuestro depósito sin mover la autocaravana. Al ver que no llegaba, el vecino danés se levantó y me dejó su manguera, la cual, unida a la mía llegaba perfectamente.

Por otro lado, no teníamos enchufe cerca y ese día nos venía bien ya que era tarde, teníamos intención de ducharnos y necesitábamos hacer uso del secador, así que pedí permiso a mi otro vecino, también danés, el cual vi que no estaba haciendo uso del enchufe de su lado y nos enchufamos.

Cada una de las maniobras nos supuso un buen rato de charleta bajo la lluvia, algo que a ellos no parecía importarles mucho. De hecho, mientras yo llevaba la chaqueta atada hasta arriba, el danés permanecía estoico con la camisa abierta hasta medio pecho mientras sostenía una elegante pipa y me recomendaba otros lugares que debíamos visitar en la isla.

Después de eso, despedimos el día con un atardecer de película. En Dinamarca el tiempo…es así.

Día 1 de agosto: Munkebo Bakke  – Faaborg – Brahetrolleborg Castle (120,9km)

Después de otra noche bien tranquila, lo que dejamos como una tarde-noche lluviosa, se convirtió en una mañana soleada y de temperatura muy agradable.

Nos despedimos de nuestros amables vecinos daneses, ya que como nosotros estuvimos esperando al “señor que cobra el área”, salieron antes que nosotros.

El día anterior pasó sobre las 09:30 am y ese día, eran casi las 10:30 am y allí no aparecía nadie, así que sintiéndolo en el alma pusimos rumbo a nuestro próximo destino, la ciudad costera de Faaborg.

Nos costó cerca de una hora llegar y según íbamos entrando, veíamos que andaban poniendo vallas con publicidad y todo decorado como para un evento deportivo, así que por precaución dejamos la autocaravana aparcada en un parking algo alejado (55.0988600, 10.2436855), junto a una gasolinera y frente a una zona comercial.

La verdad es que tardamos menos de 10 minutos en llegar al centro del casco histórico y allí había un señor hablando con un micro y mucha ambientación ciclista. Seguimos hacia el puerto y nos dimos de bruces con lo que era el final de etapa del “PostNord Danmark Rundt”, la carrera por etapas más importante de Dinamarca, digamos que es el equivalente a la Vuelta a España que nosotros conocemos.

De momento los accesos estaban abiertos, salvo el de la calle del puerto, pero a las 15:30 la ciudad se blindaría durante unas tres horas para el circuito urbano por el que transcurría esa etapa.

Dicho esto, ya teníamos marcado un horario máximo para ver la Faaborg, considerada como una de las ciudades con mayor encanto de Dinamarca.

Situada en la isla de Fionia (Fyn para los daneses), con 7.000 habitantes, Faaborg fue una de las ciudades comerciales más importantes al sur de Dinamarca durante la Edad Media. Gracias a su ubicación frente al archipiélago de Fionia la convirtió durante siglos en un puerto clave para el comercio con Alemania y el Báltico.

Conservando el encanto de otras poblaciones como Odense o Aarhus, pero mucho menos masificada, hace que pasear por sus calles sea todo un placer.

Faaborg, Dinamarca en autocaravana
Vistas de la torre del reloj desde el puerto

Visitamos la Torre del Reloj, único resto de la antigua iglesia medieval de San Nicolas, después callejeamos por el casco antiguo, donde se pueden apreciar casas de vigas retorcidas y nivelación cuestionable como consecuencia de sus más de tres siglos de antigüedad.

En donde estába montado todo el jolgorio es la plaza del mercado (Torvet), justo frente al Ayuntamiento.

Después de atravesar el cordón de verjas que protegían el final de la etapa, nos acercamos hasta el puerto, el verdadero corazón de la ciudad.

Con la ciudad de espaldas, encontramos a la derecha el puerto deportivo, junto al muelle de embarque de varios ferrys.

Faaborg, Dinamarca en autocaravana
Plataformas de madera en el puerto de Faaborg

De frente, unas ingeniosas plataformás de madera, con diferentes alturas en las que hay desde una piscina de agua natural, a zonas para poder saltar al mar, con escalerillas para subir o algunas terrazas en altura desde donde disfrutar de las vistas.

Después de bajar, seguimos por el paseo hacia la izquierda, por un precioso paseo junto a viejos embarcaderos hasta llegar a una zona donde hay dos cañones de la Era Napoleónica que cuidaban la entrada a la bahía.

Al final estuvimos un rato sentados en uno de esos banquitos “muy bien puestos”, disfrutando del ir y venir de las embarcaciones.

Estábamos muy a gusto, pero la hora se nos estába echando encima y no nos queríamos quedar atrapados hasta las 18:30 o 19:00 allí, así que volvimos a la autocaravana cruzando nuevamente el casco antiguo.

Faaborg, Dinamarca en autocaravana
Casas de entramado de madera en el casco antiguo de Faaborg

Nos habían recomendado ir a visitar un pueblo con encanto en la isla de Ærø, Ærøskøbing, pero cruzar requería hacerlo en Ferry y no había pasaje casi hasta terminar agosto, así que lo descartamos.

Nuestra estancia en Dinamarca ya iba llegando a su fin y nos daba pena salir de la isla de Fionia sin más, así que alargamos la estancia un poco más visitando Brahetrolleborg Castle, donde hay un parking en el cual es posible pernoctar gratuitomente.

Conseguimos salir de la ciudad sin problemas, aunque había policía y militares en todas las entradas y en unos 10 minutos llegamos al aparcamiento del castillo de Brahetrolleborg (55.1536295, 10.3488700).

Pegaba bastante sol y, aunque el parking de grava estaba vacío, aparcamos a la izquierda, sobre la hierba, buscando la sombra para comer.

La zona era muy tranquila, no había nadie y teníamos unas bonitas vistas de la iglesia que pertenece al castillo. Por ello, no es extraño que después de barajar diversas opciones, acabáramos pasando allí lo que quedaba de día.

Mientras comíamos llegó una autocaravana holandesa, la cual aparcó en el parking de grava, así que cuando comimos y con la decisión tomada de pernoctar allí, hicimos lo mismo.

Brahetrolleborg Castle, Dinamarca en autocaravana
Iglesia y castillo de Brahetrolleborg

El parking está pensado para desaguar en los días de lluvia, por lo que está ligeramente inclinado hacia un lado y hacia atrás, pero buscando la plaza de parking adecuada, se puede mitigar bastante el desnivel.

El castillo es residencia privada y no se podía visitar, pero sí era posible pasear alrededor de Brahetrolleborg Kirke, una iglesia cisterciense de 1172 que se construyó junto a la abadía de Holme.

En 1536 llegó la reforma protestante y los monasterios pasaron a manos de la corona danesa. A finales del S. XVI el noble danés Henrik Brahe adquirió la propiedad, convirtiéndola en una residencia señorial que pasó a llamarse Brahetrolleburg.

Después de merodear por allí, volvimos al parking y cogimos la pista agrícola que pasa justo al lado hasta llegar a una vía verde, compartida entre peatones, bicicletas y caballos. Caminamos durante unos 40 minutos por ella, disfrutando de una tranquilidad y unos paísajes que nos recordaban al lugar donde vivimos nosotros. Llegamos hasta el pueblo de Fleninge, donde estaba la antigua estación y se mantienen las vías y la plataforma para girar la máquina del tren.

Después volvimos sobre nuestros pasos y pasamos que lo que quedaba de tarde tranquilamente en la autocaravana, descansando y planificando nuestra salida de la isla y lo que seguramente sería nuestro último destino en Dinamarca.

Día 2 de agosto: Brahetrolleborg Castle – Møgeltønder – Vidåslusen (195,3km)

Quitando por alguna que otra moto, la noche en el parking del castillo fue bastante tranquila. Ya nos tocaba ir saliendo del Dinamarca, al menos irnos acercando a la frontera con Alemania, por lo que nos pusimos el despertador un poco más pronto de lo habitual (tampoco demásiado, no creáis…jaja) y poco antes de las 09:00 am ya nos encontrábamos dirección a lo que iba a ser nuestro último destino en Dinamarca: Møgeltønder.

Entre carreteras alternativas, obras y demás parafernalia llegamos a nuestro destino sobre las 11:30. Aparcamos en el parking de grava destinado para las autocaravanas de Møgeltønder (54.9410881, 8.8078849), pusimos los parasoles, cogimos a las chuchis y salimos a recorrer el pueblo considerado de los más elegantes y pintorescos de Dinamarca.

Con unos pocos cientos de habitantes, Møgeltønder, debido a su calle principal empedrada y las casas tradicionales con tejados de paja, sea probablemente el pueblo más fotogénico del sur de Dinamarca. De hecho, Stotsgaden es considerada por muchos la calle más bonita de todo el país.

Mogeltonder, Dinamarca en autocarvana
Calle principal decorada con tilos

Møgeltønder aparece en documentos de la Edad Media y cerció gracias a su posición estratégica cerca de la frontera con Alemania y las fértiles tierras del sur de Jutlandia.

En el S. XVII, la poderosa familia Schack construyó el castillo de Schackenborg, lo que cambió por completo la historia del pueblo, el cual se convirtió en la antesala del castillo.

Muchas de las casas fueron construidas o habilitadas para albergar a los trabajadores, artesanos y administradores de la finca.

Pasando a la historia más reciente, Schackenborg fue conocido sobre todo por convertirse durante años en la residencia del príncipe Joaquín de Dinamarca y su familia, lo que devolvió notoriedad al pueblo.

Lo más bonito es pasear por la calle principal, con su empedrado original y acotada a los lados por enormes tilos.

Mogeltonder, Dinamarca en autocarvana
Pequeña cafetería con encanto y tejado de paja tan típico en Dinamarca

Las casas que se encuentran a ambos lados de la calle más bonita de Dinamarca datan de los siglos XVII y XVIII y como curiosidad, son bajitas y uniformes ya que, debido a una tradición local, ninguna casa podía destácar más que el castillo. Esta armonía y uniformidad hace tan especial esa calle.

Durante nuestro paseo visitamos la iglesia de Medieval de Møgeltønder. También nos acercamos al castillo, pero no se podía vistiar así que cruzamos la carretera y nos adentramos por el jardín o bosque municipal. El paseo es agradable y siguiendo las flechas azules acabas llegando hasta Slotfelt, un granero de paja construido sobre 1870 como parte de las dependencias agrícolas del castillo y destaca por ser el mayor granero con tejado de paja de todo el reino de Dinamarca.

Mogeltonder, Dinamarca en autocarvana
Slotfelt, granero de paja más grande de Dinamarca

Después del paseo volvimos a la autocaravana para comer y reorganizar el viaje, ya que nos daba muchísima pereza volver a casa a pasar calor, con el fresquito que hacía por allí…pero ya no nos quedaba mucho más por ver en Dinamarca.

Habíamos decidido terminar la tarde y el viaje en el parking de Møgeltønder, pero las ansias desesperadas por seguir disfrutando de la zona y sobre todo de las temperaturas tan agradables, nos llevó a arrancar la autocaravana y acercarnos a Vidåslusen, una zona que no habíamos visitado al principio del viaje y que descubrimos al final por otros viajeros que habían pasado por allí.

Vidaslusen, Dinamarca en autocaravana
Esclusa de Vidaslusen

En menos de un cuarto de hora ya estábamos en el parking junto a la exclusa de Vidåslusen que controla la entrada y salida de agua salada del Mar de Wadden, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Pese a estar en el parque nacional de Vadehavet, es posible pernoctar en el parking (54.96312, 8.66376), así que allí echamos el ancla.

El parking tiene dos zonas, la de arriba, con suelo asfaltado que está destinado para los vehículos y usuarios de la cafetería y el de abajo, de hierba, separado por postes de madera, donde podemos quedarnos “aparcados”. Mientras no se saquen toldos, sillas, mesas o escalones…no hay problema (cosa que muchos viajeros ignoraron, como siempre…).

Vidåslusen es uno de los lugares más importantes de la costa danesa, ya que lo que parece una simple esclusa, es una enorme obra de ingeniería diseñada para proteger toda esa región de las inundaciones provocadas por el Mar del Norte.

Vidaslusen, Dinamarca en autocaravana
Paisaje marino precioso cuando baja la marea

En resumidas cuentas, la esclusa impide la entrada del agua salada hacia las 12.000 hectáreas agrícolas, pero permite que en la marea baja salga el agua del río Vidå.

Dimos un largo paseo por toda la marisma hasta llegar a Emmerlev Klev, donde nos sentamos en una mesa para disfrutar del atardecer sobre el mar.

Sobre las 20:00 regresamos a la autocaravana para descansar y reorganizar el viaje: ¿sería Vidåslusen nuestro úlimo destino en Dinamarca? Mañana lo sabremos.

Día 3 de agosto: Vidåslusen – Højer (125,2km)

La luz mañanera nos levantó de una manera muy agradable, lo que viene a llamarse “despertar natural” bastante antes del estridente sonido del maquiavélico invento de la opresión del individuo llamado despertador.

Después de desayunar, mientras el resto de vecinos y vecinas todavía dormían (madre mía que ritmo más “mediterraneo” llevan aquí), salimos a pasear con las perrillas hasta la esclusa que hay antes de donde nos encontrábamos, Højer Sluse (54.957154, 8.682217).

Pese a andar más o menos bien de limpias y de grises, el químico lo teníamos a rebosar, ya que no pudimos tirarlo en nuestra parada anterior, así que se convirtió en el objetivo del día.

Hay algunas áreas de pago cercanas, pero no nos apetecía por un lado pagar solo por tirar el químico ni colarnos y hacerlo de extranjis, así que localizamos en la autovía un área de carga y descarga gratuito, hacia la que pusimos rumbo.

También andábamos con algún hueco en la despensa de pequeños imprescindibles, así que aprovechamos y paramos en un súpermercado que pillamos de paso.

Que le den a Murphy Que le den a Murphy

En el aparcamiento nos encontramos con una furgoneta de matrícula española. Resultó ser una pareja de alemanes afincada en la isla de Palma desde hace 28 años. Estuvimos un rato charlando sobre Dinamarca, sus precios tan altos en alimentación o combustible y del turismo en general. Después fuimos al súper e hicimos la compra.

La zona de carga y descarga estaba un poco lejos, unos 45 kilómetros, pero la verdad es que cualquier excusa nos venía bien para justificar el no volver todavía a casa, ya que la ola de calor que cruzaba por España, Francia y Alemania…estaba «al dente».

Llegamos a la zona en cuestión y vaciamos lo poco que teníamos de grises. Agua no pudimos cargar ya que había una fuente extraña, sin posibilidad de conectar manguera, pero lo peor fue lo del químico. Una pesada losa de cemento ocultaba lo que sería la “boca al infierno”, una tubería enorme, rebosante de mierda sobre la que había que tratar de tirar nuestro wc.

En un principio pensamos que funcionaría como un sifón, es decir, estaría rebosante, pero al echar iría circulando…bueno, pues no fue así. Según empecé a echar el químico aquello empezó a rebosar lo que parecía la bilis del propio Satanás. Algo terrible.

Con un mal cuerpo terrible, no terminamos la operación y huimos de aquel pozo infernal. No entendemos cómo se puede llegar obturar eso y que no haya alguien de mantenimiento que lo arregle siendo un servicio de autopista.

Al otro lado de la autovía, en el área paralela, marcaba otra área de carga y descarga, pero no nos la quisimos jugar y fuimos hasta un Citti-Park en Flensburgo, Alemania.

Eran unos kilómetros más, pero había una retención bastante seria en la autovía, por lo que, si hubiéramos dado la vuelta, habríamos tardado bastante más tiempo.

El Citti-Park estába frente a un enorme centro comercial y a tope de autocaravanas, pero nosotros únicamente íbamos a terminar de vaciar el químico y ya que estábamos, cargar agua.

Había una cola…pero que no os podéis imaginar. Además, la gente se lo tomaba con mucha tranquilidad.

Después de un buen rato y con nuestro objetivo cumplido pusimos las coordenadas del mismo lugar del que habíamos salido esa mañana, pero en lugar de ir hasta allí, nos quedamos en un parking del pueblo de Højer (54.9603784, 8.69445800) que está a las afueras. Habíamos leído en Parking4night que se podía pernoctar.

El suelo es de grava y hierba, está junto a un bonito canal y el parking te permite aparcar en paralelo a el. Además, únicamente había otras dos autocaravanas, así que allí echamos el ancla para comer y visitar el pueblo.

Hojer, Dinamarca en autocaravana
Calles con casas de piedra muy interesantes

Højer es uno de esos pueblos que pasan desapercibidos para mucha gente, pero sin embargo es una de las joyas del suroeste de Dinamarca y nos sorprendió bastante.

Situado a pocos kilómetros de la frontera alemana, ha cambiado varias veces de soberanía, hasta que en 1920 se realizó un referéndum y formó definitivamente parte de Dinamarca.

Hojer, Dinamarca en autocaravana
Molino de viento de Højer

En Højer se encuentra uno de los molinos de viento más grandes de los países nórdicos y el gran símbolo del pueblo.

El casco histórico es precioso, con casas bajas de ladrillo rojo, otras de entramado de madera y muchas con el característico tejado de paja. Todo ese conjunto hace que pasear por sus calles empedradas, sea un auténtico regalo.

Paseando, llegamos hasta la iglesia de Højer, un edificio de origen medieval lleno de detalles y un cementerio con algunas historias que merece la pena saber.

Hojer, Dinamarca en autocaravana
Iglesia de Højer

A lo tonto, a lo tonto, nos dieron las 18:30, así que volvimos a la autocaravana para ducharnos, recoger todo y, ahora sí, planificar el viaje de vuelta, ya que parecía que se abría una ventana entre olas de calor para volver a casa.

Día 4 de agosto: Højer – Monchengladbach (637km)

Nuestra última noche en Dinamarca, una vez más, fue muy tranquila. Nos levantamos sobre las 07:00 am, dimos un pequeño paseo a las perruquis, nos preparamos y pusimos rumbo a casa.

Por delante teníamos otros 2010kms para pasar por Alemania, Bélgica y Francia, los cuales debíamos hacer del tirón si queríamos entrar justo entre ola y ola de calor.

El día salió un tanto oscuro, lo que mantuvo las temperaturas a raya, al menos hasta el medio día, que salió el sol y las temperaturas subieron hasta 32ºC.

Como era de esperar nos comimos una hora de atasco por las obras de Hamburgo y otro tanto en las de Bremen, lo que hizo que avanzáramos menos de lo previsto.

Paramos a comer sobre las 14:45 y, pese a llevar casi 6h de conducción, únicamente habíamos avanzado 400 kilómetros.

Después de avituallar, seguimos tres horas más, en las que avanzamos unos 235 kilómetros antes de echar el ancla en nuestro primer destino de vuelta, el parking gratuito junto al palacio de Wickrath (51.1288075, 6.4226447).

Se trata de un parking gratuito exclusivo para autocaravanas, sin servicios, pero donde se permite la pernocta. El suelo es de grava y los costados, donde aparcamos las AC y campers, es de hierba con árboles a ambos lados.

El lugar está realmente bien, muy bonito, con vistas al canal y desde el cual se puede acceder al bonito palacio y sus jardines, por donde se puede pasear sin problemas.

El único “pero” que se podría poner, es que justo detrás pasa el puente de la autovía, por lo que el paso de vehículos se escucha muchísimo, aunque no vamos a poner ninguna pega a ello. El sitio es gratis, bonito, limpio y nos ofrece una alternativa para pasar la noche.

Después de dar un largo paseo y estirar las piernas, volvimos a la autocaravana para cenar y pronto a la piltra para enfrentarnos a otro día de intensa conducción.

Día 5 de agosto: Monchengladbach – Nibelle (628,9km)

Salvo por un “lugareño” con moto que otro, que pasaron haciendo todo el ruido que le fue posible entre las autocaravanas y campers allí aparcadas (empezaba a ser tradición ya lo del chaval con moto…), la noche fue tranquila. El ruido de la autovía se llega a convertir en ruido blanco que incluso te ayuda a dormir.

Nos levantamos a las 07:00 am y después de desayunar, les dimos a las perrillas un buen paseo para compensar las horas de conducción que les iba a tocar sufrir.

Antes de ponernos en marcha definitivamente, no nos pudimos resistir a visitar un “Berger” que nos pillaba más o menos de paso.

Para quienes no sepáis de que estoy hablando, son 1000m2 de tienda con todos los accesorios para las autocaravanas, caravanas y campers que os podáis imaginar (www.fritz-berger.de). Además de todos los accesorios, lo que más nos llamó la atención fue la enorme variedad de sillas que tienen.

Si no hubiéramos dejado llevar, seguro que podríamos haber gastado hasta el plan de pensiones, pero fuimos fuertes y “picamos” con un cubo plegable y un refuerzo lumbar, ya que tantas horas de conducción me acaban pasando factura.

El resto del día, no hubo mucho más que destacar, cruzamos Alemania, Bélgica y, después de un terrible atasco para esquivar Paris, acabamos en el mismo área de autocaravanas gratuita de Nibelle (48.0215383, 2.32290181) que visitamos nuestra primera noche.

Contra toda probabilidad, estábamos solos en el área, así que cogimos el sitio que mejor nos pareció, dimos un largo paseo para estirar las piernas y las patas, cenamos…y prontito a la cama para recuperar fuerzas.

Día 6 de agosto: Nibelle – Álava (839,6km)

La noche fue tranquila y poco calurosa, lo que indicaba que habíamos acertado con el momento de ponernos en marcha, ya que en ningún momento del viaje de vuelta pasamos excesivo calor. De hecho, la temperatura más alta fue de 31ºC en las horas centrales del día y ese día, no fue diferente.

Nos levantamos pronto, sacamos a las perrillas y, con un día relativamente nublado llegamos hasta casa.

Las autopistas francesas son caras, pero avanzas muchos kilómetros y bastante relajado. Al final, voy a pillarles hasta el puntillo…jaja.

Conclusiones

Si nos hubieras preguntado antes del viaje, te hubiéramos dicho ¿Dinamarca?, ah, el país donde se coge el ferry para pasar a Noruega, pero ahora nuestra respuesta es totalmente diferente.

Descubrimos playas interminables donde las autocaravanas pueden llegar hasta el mismo Mar del Norte, dunas que avanzan y entierran iglesias, faros que han tenido que ser trasladados para escapar de la erosión, pueblos de cuento, ciudades medievales, fortalezas vikingas, bosques que parecen sacados de una película y lugares donde dos mares se encuentran.

Pero también descubrimos algo que no aparece en los mapas: la tranquilidad y el respeto.

La forma de vivir y de viajar de un país que, en muchos momentos, nos hizo detenernos y pensar que quizá las cosas también pueden hacerse de otra manera.

Y entre tormentas, vendavales, lluvia, algún que otro susto, kilómetros y kilómetros de carretera, playas salvajes, vikingos, castillos, dunas y atardeceres que no esperábamos encontrar…Dinamarca terminó haciendo algo que no estaba en nuestros planes: nos sorprendió.

Este es el viaje que comenzó buscando escapar del calor y terminó convirtiéndose en uno de esos viajes del que no esperas mucho pero te llevas una grata sorpresa, porque Dinamarca es un país que sí merece la pena visitar…y mucho.

Cosas que debes saber antes de viajar a Dinamarca

Lo más importante que debes saber es que, pese a pertenecer a la Unión Europea, en Dinamarca no se utiliza el Euro (€), sino la Corona Danesa (DKK). Puedes llevar coronas desde aquí, pero también puedes obtenerlas de los cajeros allí.

El danés es un idioma bastante complicado de pronunciar y de entender, pero con todas las personas que hemos tratado lo hemos hecho sin problema en inglés. De hecho, es una de las cosas que más nos ha sorprendido y es que, incluso la gente bastante mayor, habla inglés muy bien.

Respecto a las tarjetas de crédito, debes saber que ni en Alemania ni en Dinamarca funcionó nuestra VISA. Por suerte, también contábamos con una tarjeta de débito con la que pudimos pagar prácticamente todo. Dinamarca es, además, uno de los países que menos utilizan el efectivo aunque en muchas áreas de autocaravanas, con el modelo sobre y buzón o persona que viene a cobrar, se necesita efectivo.

Cuando pagues, en los datafonos te aparecerá si deseas pagar en Euros (1) o Coronas Danesas (2). Se recomienda hacerlo en su moneda, DKK y que sea el banco quién haga el cambio ya que debe salir mejor para nosotros.

Los precios son bastante altos para nosotros, por lo que lleva la despensa bien llena. El Gasoil también es ridículamente alto, pero no nos queda otra. Rebuscando un poco, puedes llegar a encontrar alguna gasolinera algo más barata que otra, aunque los precios están bastante unificados.

Respecto a la conducción, se hace muy tranquila y casi siempre respetuosa. Las carreteras generales no son muy anchas, carecen de arcén asfaltado y la velocidad máxima es de 80km/h. Las autopistas son gratuitas y su velocidad es de 130km/h. Por cierto, las luces de cruce siempre se deben llevar encendidas, de hecho, aparece en el cartel al cruzar la frontera. Muchos conductores te dan las luces si ven que lo las llevas puestas.

Respecto a los límites de velocidad, son bastante estrictos con ellos y han conseguido que la gente respete con radares y buenas multas, aunque el precio del gasoil ya te hará ir más tranquilo…jaja.

Las rotondas se utilizan como en Países Bajos, si hay dos carriles debes saber que el carril de la derecha es para la primera o segunda salida. El carril de la izquierda para la segunda o tercera salida.

Si viajáis con perros, saber que siempre deben ir atados. Ya sea por las personas o por los espacios protegidos, siempre atados. Nosotros encontramos algunas zonas en las cuales pudimos soltarlas para que liberaran energía, pero siempre con mucho control y respetando. También puedes encontrar zonas en las que te indican que puedes soltar a los perros y llevarlos sin correas pero son pocos. Eso sí, como en otros países de Europa como Francia, encontrarás cuencos con agua para los perros que ponen a disposición los comercios de las localidades.

Bicicletas en Dinamarca
Alucinamos con la cantidad de bicicletas que dejan aparcadas en los edificios sin ningún candado

Dinamarca es muy segura, la población respeta las normas, es cívica y respetuosa con lo ajeno. No hay más que ver los jardines abiertos de las casas, la cantidad de bicicletas que se dejan aparcadas fuera de las casas o edificios sin ningún tipo de candado o que los carros de los supermercados no necesiten moneda para cogerlos. Tampoco verá presencia policial a no ser qué pase algo excepcional.

Los daneses también se preocupan mucho por el medio ambiente, son limpios y respetan la naturaleza al igual que el gobierno que se ha propuesto proteger el entorno a toda costa.

Ojo con ir descalzo por algunas playas porque hay medusas en las orillas por lo que suponemos que el mar está llenito, hay que ir atento.

Habíamos leído comentarios sobre la cantidad de mosquitos que hay en Dinamarca pero deben ser de gente urbanita porque no ha sido excesivo en ningún momento sino lo habitual en zonas verdes y a ciertas horas del atardecer como es normal en cualquier lugar. Tampoco hemos sufrido ataque de garrapatas, cosa que también habíamos leído, pero nosotros siempre llevamos a las perras protegidas con collar y pipetas. El consejo es intentar no meterse en las zonas boscosas o de hierbas altas y seguir los senderos, llevar pantalones largos en zonas con mucha vegetación y revisarse después de cada caminata.

Para finalizar esta pequeña ronda de consejos para viajar por Dinamarca, advertirte que durante el verano, viven en una especie de eterna primavera. Lo mismo te llueve que sale el sol, que hace frío o hace calor. Eso sí, la constante es el viento que, con mayor o menor fuerza, pero siempre está ahí. De todas formas, nosotros preferimos este clima para hacer sendirsmo y visitar pueblos, el calor no nos gusta mucho.

Despedida

Y así terminamos nuestro viaje por Dinamarca, fuimos buscando escapar del calor y acabamos encontrando mucho más de lo que esperábamos.

Un país que no estaba en nuestros planes, pero que ahora sí está en nuestros recuerdos y quién sabe… quizá también vuelva a estar algún día en nuestro GPS.

Hasta entonces, seguiremos buscando caminos, lugares y aventuras que nos recuerden por qué nos gusta tanto nuestra forma de conocer el mundo.

Costes

  • Gasolina: 1.203,72€
  • Peajes: 270,75€
  • Áreas de pernocta: 180,28€
  • Gas: 23€
  • Servicios AC: 1€
  • Museos: 88,29€
  • Compras comida: 319,64€
  • Seguri Iati Irene: 75,88€

Categoría: Europa, Grandes viajes

Entrada anterior: «Costa Nova en autocaravana Portugal centro en Autocaravana, de las olas gigantes de Nazaré a la Venecia portuguesa

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  Acepto la política de privacidad

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Autocaravaneros Viajeros
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: hola@autocaravanerosviajeros.com.
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.

Barra lateral principal

Que le den a Murphy

Entradas recientes

  • Dinamarca en Autocaravana, un destino remoto y sorprendente
  • Portugal centro en Autocaravana, de las olas gigantes de Nazaré a la Venecia portuguesa
  • Auvernia en autocaravana: volcanes, cascadas y pueblos medievales
  • Cómo reparar el cierre de seguridad de una nevera Dometic (rápido y en ruta)
  • Países Bajos en Autocaravana, molinos, canales y bicicletas
Madera y Musgo

Sigue mi blog en Bloglovin

Follow
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies

Site Footer

  • Instagram
  • YouTube

© 2026 Autocaravaneros Viajeros · Todos los derechos reservados

Gestionar el consentimiento de las cookies
autocaravanerosviajeros.com solicita tu consentimiento para usar tus datos personales con estos objetivos:

Anuncios y contenido personalizados, medición de anuncios y del contenido, información sobre el público y desarrollo de productos

Almacenar o acceder a información en un dispositivo

Tus datos personales se tratarán y la información de tu dispositivo (cookies, identificadores únicos y otros datos del dispositivo) podrá ser almacenada, consultada y compartida con proveedores externos o utilizada específicamente por este sitio web o aplicación.

Es posible que algunos proveedores traten tus datos personales en virtud de un interés legítimo, algo a lo que puedes oponerte gestionando tus opciones a continuación. Busca un enlace al final de esta página o en nuestra política de privacidad para revocar el consentimiento.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}